Cansada, había corrido por todos lados, estaba agotada y
feliz… si hay ocasiones en las que uno agotada y todo puede sonreír, hoy era
una de esas ocasiones en las que francamente me dolía mas el cuerpo de lo que quisiera
por el esfuerzo físico de la bici y a carrera a pequeño que crece como
corresponde y el día…
“¿Cómo lo haces?”
“¿Cómo hago qué?”- pregunte mirando a sus ojos.
“¿Cómo lo haces para sonreír pese a todo…?”
La mezcla de sorpresa y desconcierto, esfumaron mi alegría y
me dejaron en silencio. Que se supone que diga cuando la tarde estaba acabando
y debería estar hecha un desastre… o cuando cualquier otra persona estaría devastada…
“Solo trato de no dejar que me opaque la realidad… después de
todo tengo algo de intelecto creativo, puedo pensar que estos son los momentos
que el autor omite por tediosos, y que pronto habrá algo de esa chispa… de esa
magia que hace que todo valga la pena.”
Sus ojos se oscurecieron y sus manos se acercaron pero
desaparecieron en ese instante.
Reaccioné… otra vez estoy hablando con el personaje que cree
en mi última historia, debería relacionarme con más personas, porque a este
paso voy a terminar loca y para rematar, sin saber cuál es la realidad. Pero en
resumen él tiene razón… nadie sabe cómo lo hago, tal vez es esa posibilidad de
escaparme a su mundo donde con un simple interés todo se vuelve furia o amor,
lujuria o cualquier cosa que nos haga vivir una realidad diferente, porque es
como soñar despiertos, todo puede ser…
“Mamá… mamá… ven mamá..”
La voz inconfundible de mi hijo me saca de mis reflexiones, sonrió
y voy hasta pequeño, pensando que tal vez no me vuelva loca después de todo,
siempre tendré este cable a tierra. Miro al espejo y lo veo otra vez, el
personaje de mi historia se ríe, solo por un segundo me mira a los ojos y me
giña un ojo… bueno tal vez ya estoy loca…
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