lunes, 4 de febrero de 2013

Tengo Vida (P 1)

Parte 1

La verdad es la misma historia, la misma situación, pero tiene algo que me hace repetirla en mi cabeza, así que la escribo, total qué más da todas las historias ya han sido contadas, sólo cambia el modo de hacerlo y a veces ni siquiera tanto.


Vista desde casa
Caminaba por la calle, mirando el sol caer por el horizonte, el mar, la bahía desde esa calle se vé más pequeña, mis manos estaban frías, tenía sueño, había sido un día largo y tedioso, sin mucho trabajo y aburrido. Mi jefe está de vacaciones hace una semana y no delegó gran cosa para hacer mientras que no estuviera así que además de mirar la computadora y escuchar música durante gran parte del día, no había hecho  casi nada. 


“Acaballa la tarde”, dije sin querer en voz alta, no había nadie a mí alrededor así que nadie me miró raro, ni dijo nada, esta era la frase que usaba mi padre cuando concluía el día y me recordaba las tardes de domingo, antes de regresar al colegio. Los arreboles teñían de rojo los últimos rayos, el mar tenía un color oscuro, las nubes daban una sensación de contraste y yo que estaba cansada no me fije en nada cuando cruce la calle. 

Abrí los ojos del otro lado de la calle, hace un segundo estaba allá, ¿Y luego acá?, ¿Qué pasó? 


A mi derecha un poste que había detenido mi trayecto, mi pierna derecha azotada contra el poste dolía como si un martillo me hubiera atravesado el hueso y mi mano sobre mi cabeza percibía algo de sangre. Trate de pararme y no pude, miré a todos lados, la calle tan desierta como antes, el motor del auto que me había atropellado ni siquiera se escuchaba a lo lejos. Mis audífonos en el suelo, mi celular más allá con la pantalla trisada, esto no se veía bien. Cerré los ojos, tenía que pensar en algo, pero no se me ocurría nada, grite pero no nadie dio respuesta, trate de coger el celular, pero estaba demasiado lejos, de pronto una mano se apoyó en mi hombro.


Recuerdo que apoyé mis brazos sobre sus hombros y no supe qué decir, un gracias me parecía inútil, pero lo murmure igual mientras que contenía el grito de dolor. Mi ayudante, no tenía teléfono y aunque se veía delgado, tenía fuerza, me ayudó a caminar hasta el paradero de micros, porque como no pasaba nada en ese minuto fue la idea más simple, en la parada si no pasa una micro, pasará un taxi, un colectivo o alguien en un vehículo que me pueda ayudar. Tenía que ir al hospital y verme la pierna, el golpe había dejado un moretón y me corría sangre, me sentía extrañamente liviana apoyada en el desconocido, pero no dije nada, lo más probable es que la sensación sólo fuera efecto de la adrenalina, o algo así. 


El desconocido no decía mucho, a ratos me parecía que contenía la respiración o algo así, también me daba la impresión de que me sostenía sin mayor esfuerzo. Para cuando llegamos a la parada, no había nada que indicara fatiga o agotamiento de su parte, aún cuando cargaba con más de la mitad de mí cuerpo, porque aunque la otra pierna no me la había golpeado con el auto, se me había doblado el pie y me dolía muchísimo apoyarme en él. 

Cuando me senté en la banca del paradero perdí un poco el sentido, la cabeza me daba vueltas y sentía viento en mi cara, cuando reaccioné estaba sentada en un taxi, el mismo desconocido que me había ayudado a caminar, estaba junto a mí pidiéndole a un taxista nervioso, que se apurara. 


Alcance a ver que se pasaba una luz roja y le dije que ya habían sido suficientes atropellos por un día, que por favor fuera con más cuidado. La entrada luminosa del hospital me despertó un poco, una enfermera me preguntaba mi nombre y que había pasado, pero aunque trataba de hablar me sentía desvanecer cada vez más y le tocó al desconocido explicar el accidente.


Desperté cuando un enfermero me repetía que debía ir a raros y que necesitaba mi autorización para quitarme los pantalones, por supuesto que intenten llevar a cabo la tarea, pero entre el grito de dolor y los tirones, el hombre terminó cortándolos y pasándome una de esas batas de hospital que son abiertas por detrás. El enfermero miro mi pierna extrañado, luego pregunto algo a la mujer que estaba a mi derecha y cuando no supieron la respuesta me miraron a mí. 


“Tiene algún implante metálico en su pierna?”- dijo a gritos, que les juro escuchaba como susurros.


Yo negué con la cabeza, la mujer que resultó ser la doctora, hizo una serie de preguntas sobre el accidente y finalmente decidió que se haría una ecografía, la imagen… bueno era horrible, tenía un fragmento de metal de cerca de veinte centímetros en mi pierna, nadie se explicaba cómo podría haber ocurrido semejante asunto y la verdad es que tal vez incluso había sido para mejor, porque aunque estaba comprometida una arteria de la pierna, el bloqueo que provocaba el fierro, ayudaba a mantener la situación a raya.


Volví a quedar inconsciente, esta vez no desperté hasta casi tres horas, según me dijo el médico, es normal que cuando uno se siente protegido, después de un accidente y pierde la conciencia, es distinto cuando te mantienes despierta cuando está en un lugar donde no se siente seguro. Tenía la pierna vendada, miré a mí alrededor, tenía la extraña sensación de que me estaban mirando, pero no vi a nadie, pedí a la enfermera que apagara la luz de la habitación y cerré los ojos.


Desperté y tenía una extraña sensación, como si todo hubiera sido un sueño, pero no, estaba en el hospital, estaba con mi pierna vendada y tenía un enorme ramo de flores al frente, la enfermera que estaba dejándolo cerca me leyó la tarjeta. 


“Para que te haga compañía, iré a verte esta noche”, le enviaba Julián.


¿Quién era Julián?… No recordaba a nadie con ese nombre, la enfermera me miró y sonrió.

“Son del joven que la trajo anoche”- dijo en tono feliz.

“El joven… Ah! verdad”- pensé cansada y me volví a dormir. 


Cuando volví a despertar, pedí mi bolso, saqué mi computadora y comprobé que estaba casi intacta, tenía un par de trizaduras pero el sistema funcionaba bien. Pedí la contraseña del internet y me conecté para enviarle a mi jefe una notificación de mi ausencia, claro que no la leería hasta dentro de dos semanas, pero era lo correcto, copié en el correo a la chica de recursos humanos y luego deje todo de lado, estaba tan cansada que me volvía a dormir.


viernes, 25 de enero de 2013

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Tengo la sensación de que debo hacer algo y no tengo claro que es lo que quiero hacer. Me parece tan raro como ha comenzado el año y como se han ido dando las cosas cada vez más rápidas y más simples, dentro de sus ribetes complejos, que no logro evitare la necesidad de hacer… y pienso en cocinar algo y luego dijo no, no se trata de eso… pienso en hacer algún bordado o algo, y luego siento que no es eso, tengo una extraña ansiedad que me reclama que no estoy usando toda mi energía y no me agrada, porque sé que eso significa que estaré en casa con los ojos abiertos de par en par mirando el techo y sin tener idea de porque no concilio el sueño.
Para mi sorpresa, este mes me alcanzo la plata y me quede bien incluso para los ahorros. Tengo tiempo no de sobra, pero tengo, para hacer casi todo, y mi hijo, que dios lo bendiga por ser tan buen hijo en estas circunstancias, me apaña en casi todas las cosas, incluso en correr de un lado a otro para llegar temprano al jardín o para ir de comprar.
Quizá es la calma la que me tiene ansiosa, la clama que nunca me ha gustado, la de saber que todo está bien y que no hay problema que no tenga solución… es que es como dice el dicho, “…fue la fuerza de la costumbre”, no me acostumbro a tener el control y saber que lo hago bien. Pese a que veo que todo está bien.
En fin mis ideas siguen tirando de un lado a otro dudando de lo bien que puede estar todo, porque no me acostumbro a entender el mundo sin ni un problema, sobre todo a cargo de Luca y que todo está bien. Pero al mismo tiempo agradezco a Dios que por fin mi vida tenga esa calma y esta certeza de que todo va bien… y que pronto ya estaré acostumbrada a estar rodeada de esta calma...

martes, 8 de enero de 2013

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Hoy quisiera salir de la oficina e ir al supermercado a comprar, pero tengo que salir a buscar a Luca. Hoy quisiera hacer una tarta de manzana para tener algo rico hecho en casa, que sé es rápido y fácil de hacer, pero tengo que salir corriendo a buscar a Luca. Hoy quisiera poder recibir la tarde entre la música que me gusta y los pies en alto para descansarlos después de una larga jornada de trabajo, pero es mucho mejor e incluso mucho más agradable llegar al jardín y decirle a mi hijo “Hola cariño como te fue hoy?”, todo puede esperar, él no.
Mi vida de madre, la controversia de no tener vida propia y ser responsable de alguien mas es solo una cara de la moneda… la otra depende de saber aprender a usar el tiempo y recordar que nadie más puede decirte cómo usar tu tiempo libre sino tu mismo, debes ser sabio y equitativo con el.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Placeres culpables

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Locura, inspiración, momento… ni idea como llamarlo, pero el caso es que anoche tuve uno de esos minutos en los que mis neuronas trabajan sin contarme a mi que estaba haciendo y para variar prepare algo, un queque de zanahoria con pasas… que es lo tan especial de esto, que uno: yo no tenia los ingredientes típicos para preparar uno como los que me gustan y dos: que pese a que era yo quien preparaba todo, no podía evitar preguntarme ¿Qué estoy haciendo?
Cuando lo puse a cocer puse el cronometro, visualicé un rico queque y me retire de la cocina, porque en Santiago hace un calor insistente de día y de noche. Para cuando fui a apagar el queque estaba espectacular… creo que me he comido mas de la mitad sola… la textura, el sabor, la zanahoria… el sabor, me recordó a los queques que hacía de pequeña, me recordó a mi casa de bellavista, la más importante dentro de las tantas en las que viví de pequeña hasta grande, porque por extraño que parezca, mis padres se cambiaron tantas veces de casa y por tantos motivos que no viene al caso mencionar, que mi registro consiente asciende a diez cambios de casa. Pero en la casa de bellavista, allí pasaron cosas nuevas, en esa casa cuya estructura era totalmente diferente a las casas que había vivido, la diseñó mi mamá con un arquitecto, fue la primera casa donde todos los hermanos teníamos algún lugar propio para nuestras cosas, además la vista de la ciudad era privilegiada, vivir en esa casa me dejo un antes y un después en la vida, incluso un antes de repostería simple y un después de recetas más elaboradas…
En fin, disfrutaba de ese trozo de queque, recordando con los sentidos mi pasado, mirando a mi alrededor y viendo que tal vez no es tan malo dejarse llevar por un impulso, aunque no tenga idea de cual va a ser el resultado, puede llevarte a lugares inesperados, después de todo el queque quedo de lujo, y comencé a recordar… Había evitado hacía días el tema del departamento, me afecta tener que dejar el departamento en el que imagine los próximos dos años de mi vida con mi hijo, he estado triste y sintiendo el sin sabor y creo que lo más complicado es que es muy semejante al sin sabor que tenia cunado era pequeña y tenia que dejar una casa para irnos a otra, aunque fuera en la misma cuidad, ese desapego forzado a los vienes materiales, a los lugares favoritos, a los lugares donde me siento protegida, que son cosas que no quiero que viva mi hijo.
En fin cuando el momento de recuerdos pasó, entendí por fin a que es lo que más me afecta de toda esta historia, y bueno debo admitir que no me agrada ni siquiera escribirlo, pero se explicaría como así, tengo miedo a repetir los mismos errores que mis padres, en especial a no darle a mi pequeño la sensación de que tiene un hogar, un lugar y un refugio al que llegar. Esta aventura de la maternidad me hace revisar obligatoriamente mis procesos, y me hace recordar que alguna vez tuve los cuatro años que tiene él y que no me gustó que no me escucharan, como le pasa a él. Así que tengo que buscar el equilibrio para todo y la única manera que conozco de llegar a él, es sabiendo que se necesita poner en la balanza, ahora que sé que los factores que me afectan de esta situación y que afectan a Luca, sé que quiero llegar a cumplir, tengo mas claro como ver esta situación sin esa sensación de sin sabor odiosa que me tenía triste, sin ese miedo a cometer un error.
MK G. D.

Placeres culpables

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Locura, inspiración, momento… ni idea como llamarlo, pero el caso es que anoche tuve uno de esos minutos en los que mis neuronas trabajan sin contarme a mi que estaba haciendo y para variar prepare algo, un queque de zanahoria con pasas… que es lo tan especial de esto, que uno: yo no tenia los ingredientes típicos para preparar uno como los que me gustan y dos: que pese a que era yo quien preparaba todo, no podía evitar preguntarme ¿Qué estoy haciendo?
Cuando lo puse a cocer puse el cronometro, visualicé un rico queque y me retire de la cocina, porque en Santiago hace un calor insistente de día y de noche. Para cuando fui a apagar el queque estaba espectacular… creo que me he comido mas de la mitad sola… la textura, el sabor, la zanahoria… el sabor, me recordó a los queques que hacía de pequeña, me recordó a mi casa de bellavista, la más importante dentro de las tantas en las que viví de pequeña hasta grande, porque por extraño que parezca, mis padres se cambiaron tantas veces de casa y por tantos motivos que no viene al caso mencionar, que mi registro consiente asciende a diez cambios de casa. Pero en la casa de bellavista, allí pasaron cosas nuevas, en esa casa cuya estructura era totalmente diferente a las casas que había vivido, la diseñó mi mamá con un arquitecto, fue la primera casa donde todos los hermanos teníamos algún lugar propio para nuestras cosas, además la vista de la ciudad era privilegiada, vivir en esa casa me dejo un antes y un después en la vida, incluso un antes de repostería simple y un después de recetas más elaboradas…
En fin, disfrutaba de ese trozo de queque, recordando con los sentidos mi pasado, mirando a mi alrededor y viendo que tal vez no es tan malo dejarse llevar por un impulso, aunque no tenga idea de cual va a ser el resultado, puede llevarte a lugares inesperados, después de todo el queque quedo de lujo, y comencé a recordar… Había evitado hacía días el tema del departamento, me afecta tener que dejar el departamento en el que imagine los próximos dos años de mi vida con mi hijo, he estado triste y sintiendo el sin sabor y creo que lo más complicado es que es muy semejante al sin sabor que tenia cunado era pequeña y tenia que dejar una casa para irnos a otra, aunque fuera en la misma cuidad, ese desapego forzado a los vienes materiales, a los lugares favoritos, a los lugares donde me siento protegida, que son cosas que no quiero que viva mi hijo.
En fin cuando el momento de recuerdos pasó, entendí por fin a que es lo que más me afecta de toda esta historia, y bueno debo admitir que no me agrada ni siquiera escribirlo, pero se explicaría como así, tengo miedo a repetir los mismos errores que mis padres, en especial a no darle a mi pequeño la sensación de que tiene un hogar, un lugar y un refugio al que llegar. Esta aventura de la maternidad me hace revisar obligatoriamente mis procesos, y me hace recordar que alguna vez tuve los cuatro años que tiene él y que no me gustó que no me escucharan, como le pasa a él. Así que tengo que buscar el equilibrio para todo y la única manera que conozco de llegar a él, es sabiendo que se necesita poner en la balanza, ahora que sé que los factores que me afectan de esta situación y que afectan a Luca, sé que quiero llegar a cumplir, tengo mas claro como ver esta situación sin esa sensación de sin sabor odiosa que me tenía triste, sin ese miedo a cometer un error.
MK G. D.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Tiempo

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Lentamente vuelvo sobre mis cinco sentidos, y algo me dice que no está todo en orden… que estuve haciendo… ha ya me acuerdo me recosté a descansar y me quedé dormida. El olor de la comida me despierta y me levanto, no se quemó por suerte, pero estaba a punto, tuve suerte. Algo me tiene cansadísima, y no es el trabajo, es como si no estuviera durmiendo.
Recuento de mis noches, no me desvela nadie, me duermo temprano… ha el ruido de la calle, si ese me despierta a veces en las noches… que será en esta ciudad que anda para el ruido de las micros y los autos… tal vez mi problema no es el dormir es el despertar a saltos en la noche…. Espero que no me afecte el humor.
Tengo ganas de vivir otra vida, tener una de emociones, extraño la libertad de la irresponsabilidad, pero no para repetir los errores sino que para recordar lo agradable que es hacer sin mirar atrás. Saque las cosa de la cocina, limpie el desastre que había dejado la olla y puse la comida en potes para llevar, de pronto miré a la ventana, esa no soy yo, o al menos no me reconozco con delantal y pelo cano, pero si me veo otra vez recuerdo que si, que he envejecido, que estoy mayor, cuánto tiempo ha pasado?... creí que había dormido una siesta y resulta que parece que hubiera dormido toda la madurez de mi vida… cómo es posible que no me reconozca y que no me tinture el pelo, siempre creí en que la tintura aporta a una mujer lo que la crema anti arrugas a las arrugas, ocultan el paso del tiempo….
El golpe suave en la puerta me despertó.
“Hija está allí”, la voz suave de mi papa me llamaba mientras que despertaba del sueño más extraño del último tiempo… 
Mk G.D.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La loca carrera de la vida…

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


La carrera se supone una competencia en la que dos o más contrincantes van por una ruta o o se desplazan de un lugar a otro. Como es que esta palabra se puede combinar con la vida… simple como todo lo que los seres humanos hacemos, simplemente porque queremos. Lo cómico es que la carrera por vivir hay quienes la batallan desde antes de venir al mundo y otros que la batallan cuando pierden todo lo que han tenido, hay quienes nunca la pelean y quienes como yo, la peleamos día a día y tenemos una meta que no implica superar a nadie más que no sea a uno mismo.
La carrera comienza antes de abrir los ojos en la mañana y concluye cuando sabemos que esa meta se ha cumplido, pueden pasar días, semanas y a veces años buscando cumplir una meta, y lo cierto es que puedo tener una hoy y dos mañana y tres la semana que viene y todas estar en proceso de desarrollo, incluso algunas estar en proceso de cumplimiento mientras que mis días y mis noches están llenas de ellas, la carrera comienza y termina tantas veces que no recuerdo la primera vez que me propuse algo y que debí esperar para cumplirlo, pero si recueros la sensación de tener un tesoro en mis manos cuando concluyo esa primera carrera y como una adicta, me he ido poniendo metas en mi vida, unas más lejanas y otras más cercanas que implican las respuestas a mi vida, así como la certeza de que sigo corriendo en la carrera de la vida, que no estoy obsoleta y que aunque me llueva sobre mojado, tengo un propósito para seguir adelante.
Y eso… bueno no hay que profundizas demasiado, basta con decir que el propósito es lo que cierra el círculo vicioso de mi adicción, el propósito es lo que me lleva a buscar una meta, a correr esta carrera y a sentirme con un triunfo en mis manos cada vez que cumplo una meta.

MK G.D.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Cerré los ojos, y trate de recordar la última palabra… que rallos le pasa a mi memoria en estos días. Abrí los ojos y no tenía la respuesta, peor aún no tenía idea de que me había dicho, se que lo escuche porque estaba frente a mí y dijo “tenemos que hacer… “no podía recordar nada mas después de eso… no, no me había puesto a pensar en nada, lo había mirado a la cara y mientras hablaba había ido anotando estos jeroglíficos sobre lo que decía… pero que me decía…
Bueno ya vendrá, ahora ordena este desorden y transcribe a letras legible, pensé, mientras transcribía y me concentraba en lo que me había dicho. “llamar a tal, revisar el cuaderno de reclamos, inscribir las notas en el nuevo cuaderno electrónico, tenemos que hacer…”
Nada estaba totalmente fuera de mi mente lo que venía, trate le entender mi letra y finalmente recurrí a lo que me carga, ir a preguntarle lo último. El me miró, sonrió levemente y luego repitió “subirte el sueldo”.
Parpadeé dos veces y lo mire directo a los ojos… “Subirme el sueldo”, el asintió con la cabeza. Yo, mire el suelo y escuche una leve explicación sobre el tema que según él era lo obvio para subirme el sueldo… pero porque había olvidado eso… es importantes para mí, es mi sueldo… “no puedo creer que no recordara eso…”murmuré, el rió un poco y me dijo, porque te lo dije en francés, estabas tan afanada escribiendo lo que te decía y no preguntaste, que te jugué una broma.”
“Mmm eso explica porque se ríe él y yo no”, pensé sin mirarlo a la cara, me carga esa transparencia que tienen mis pensamientos y ese obvio reflejo de lo que creo en mis ojos. Así que me devolví a mi asiento sin decir nada más… Es raro mi trabajo nuevo, las cosas son complejas, la gran mayoría del tiempo tengo mucha responsabilidad, tengo un buen sueldo, pero parece que tendré uno excelente, cosa que me agrada… debería acostumbrarme a mi jefe es un flaco simpático, casado y con tres hijos, parece buena persona… EN fin el susto sobre mi alsaimer desapareció y la sonrisa no me la quita nadie.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Nada solo estoy muriendo

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Tengo frio.
Tengo ganas de salir de este lugar, y caminar por horas.
Tengo miedo.
Sabes hoy estaba triste antes de llegar y ahora estoy feliz.
Y yo sigo con frio.
Podrías intentar hablar con migo?
Claro, ¿qué te pasa?
Nada en realidad.
Ha, te dije que tengo miedo.
Si algo escuche, ¿a que le tienes miedo?.
Mañana entro a pabellón, me van a sacar el tumor que me provoca el cancer y después de que me recupere comienza la etapa de quimio terapia, el doctor dice que es parte del cáncer tener frio o calor.
No tenía idea de lo que me hablas.
Lo sé, no lo he hablado con nadie, solo con la chica de recursos humanos que cree que me voy de viaje al Caribe.
Quien te va a acompañar?
Nadie, mis padres están en el sur, mis hermanos ocupados, no veo el caso a interrumpirlos si no tengo claro el tema. Además, mi hijo se va de vacaciones al sur, a su regreso ya estará listo todo y podré  contar lo que ya se hiso, ahorrarme la ansiedad de los otros y esperar que no se enojen tanto.
Qué pasa si algo sale mal?
Bien, hable con un abogado y dejé estipulado que quería que se hiciera, además le grave a mi hijo un vídeo para explicarle lo que no era mi intención ocultarle todo esto y que ahora le toca a él salir adelante.
Como puedes ser tan fría?
No lo soy, solo soy suficiente me cautelosa como para creer que si todo sale bien voy a poder contar todo y si sale mal, cubro las bases para que mi hijo sepa que lo amo, y que trate por todos los medios de ahorrarle muchas angustias.
No logro entenderte.
Yo tampoco, como es que se te ocurre que quieres salir y caminar por horas, con mis zapatos tendría callos a las tres cuadras.
Eso quiere decir que quieres que te acompañe?
No quiere decir que te estoy escuchando a pesar de todo.
Bien, pero si quieres que te acompañe, puedo pedirme el día y ver cómo arreglar todo para que estar allí cuando despiertes.
Sería lindo, podrías ir a buscar a mi hijo y llevarlo al hospital, aunque sólo te pido que no le expliques nada hasta que me vea, o sepas que me morí en la sala de operaciones.
Si es realmente eso lo que quieres lo haré.

martes, 30 de octubre de 2012

La locura de escribir

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


El relato se repetía con tanta insistencia ese día, que presa de mis más antiguos conflictos, decidí volver a escribirlo. Hacía mucho tiempo que trataba de olvidarlo por completo, pero lo cierto es que cuando uno crea un mundo en la mente, sólo a veces ese mundo se vuelve tan real que te reclama por falta de atención.
Tome el cuaderno que había dejado guardado junto a un pila de documentos y cuando empecé a escribir, me volví a sorprender de mis ideas y como el desarrollo suele ser un poco más violento y franco de lo que yo recuerdo haberlo escrito, en el párrafo ocho de la página había un descripción tan brutal de un momento clave que no pude parar de escribir y releerlo.
¿Por qué habré escrito algo tan complejo para un personaje masculino?, ¿por qué?, ni idea.
La verdad cuando escribí gran parte del texto, estaba en transición entre la bulliciosa casa de mis padres y el departamento en el que viví sola casi medio año y donde aprendí a hablar más bajo, estar sola y salir sola adelante, no es que antes anduviera acompañada, es que antes no tenía idea que era realmente estar sola, y en ese periodo lo aprendí.
Transcribí lo que había escrito y me di cuenta que las ideas no estaban claras, que faltaba mucho de muchas cosas, sobretodo mucho texto, pero no quería cambiar el sentido de lo que se había escrito, así que complemente e inserte texto para acompañar lo que no se entendía. Cuando termine de trascribir estaba agotada.
Me fui a dormir y volví a soñar con ellos, con su mundo de dos soles y sus cuatro lunas, como quien sueña con una película en la que participa como extra, puedes ver todo pero no puedes evitar que las cosas sucedan. Desperté con la sensación de no haber dejado de soñar y en cuando retome el cuaderno, me sentí más tranquila al ver que había avanzado lo suficiente como para ver que pronto terminaré, pero mientras trascribía me cansaba de solo releer el texto.
Viaje a la costa, para cuando regresé con el cuaderno me di cuenta que no había avanzado más de una página, como puede ser si en la historia pasaron tantas cosas… todos los día retomo un rato lo que escribo y me sumerjo en ese mundo lejano, con la sensación de que cuento la historia de otros y que no puedo inventar nada, porque ellos ya lo vivieron.