miércoles, 1 de noviembre de 2006

Oscuridad

De su rostro ya no se podían sacar conclusiones, tenia la mirada perdida, y las ilusiones rotas entre sus manos. Parecía un muerto en vida. Los recuerdos de miles de situaciones le llegaban a la mente como si de ellos dependiera su próximo paso... y no era así, no había nada que hacer. Las palabras de otros se revolvían con el melancólico descenso de la depresión, recuerdos de cuando la amo, cuando estuvo con ella por ultima vez, cuando supo que ya no la tendría...

Sus corazón le indicaba que lo mejor era salir de allí, pero sus músculos aun estaban muertos, no podía simplemente no podía moverse... y reacciono, entre las botellas de licor, el pelo enredado con sus dedos, el rostro de otra mujer que creyó era ella y los amigos que reían y bromeaban con las desdichas de otros.

Descanso, tendiéndose en su cama fría, mirando el techo, como había llegado hasta allí, que le había hecho esa mujer, lo había embrujado. No solo lo había tomado por sorpresa y creyó sería la mujer de su vida... de su vida, que sin querer de a poco destruía... En sus sueños la veía a parecer sobre su pecho, a veces junto a el, a veces bajo las sabanas, a veces mirándolo con esos ojos negros... Despertó de sobresalto, el teléfono sabía que llegaría a ella y estaba cerca, más cerca de lo que creyó estar. Al recorrer los pasillo de vuelta a su habitación sonrió.

La manos frías le dolían, el hielo del invierno en la zona de montañas es indescriptible, se alejaba de la que sabía era su casa, a caballo iba a su encuentro. Después de medio día de camino, dos ríos y una llanura llego a su destino. Entro en las tiras húmedas de la costa, reconoció perfectamente el lugar que ella había descrito para él mil veces, antes de dejarlo... la voz clara de una mujer catando a la horilla de un sendero, mientras que trasportaba leños, se interrumpió al oír los cascos del caballo.

La figura delgada de la mujer se fue escondiendo entre arbustos para rodear el camino del desconocido, y de pronto el sonido nítido de los palos al caer al suelo le dijeron donde encontrarla, partió sin dudarlo tras ella, su caballo jadeaba, la luz atravesaba por entre los árboles, y la perdió… por segunda vez desde que la conocía la perdió... su rabia y frustración lo dejaron exhausto, con el alma partida, los ojos con lagrimas y la mezcla de rabia y perdida. La llamó, gritando su nombre mientras que andaba en círculos, hablándole de ellos, de lo que dejo al irse, de lo que el haría solo por ella, porque era la mujer de su vida... No hubo respuesta, ni ruido que le dijera siquiera si estaba herida, porque prefería creer eso, a asumir que huía de el.

El agotamiento al caer el sol era demasiado, se acerco a la casa y la busco, no había rastro de ella, no estaba, no había entrado o salido del lugar al menos desde que el llego. Se quedo junto a la casa por días, en la lluvia, bajo el sol abrasante del medio día, y sin siquiera buscar agua para saciar su sed, cuando se acabo la que traía. El sonido de un rama lo despertó, era ella la que lo miraba fijamente, no podía creer que estuviera allí, la había esperado por mas de quince días, su asombro mezcal de alegría le dieron esperanzas para creer que todo era cierto.


Caminaron juntos a la orilla del río, hablaron por horas de su nueva vida, de los cambios que harían… la noche, los tomo por sorpresa y cuando volvieron la cabaña, ambos estaban exhaustos. Libres de pronto de sus miedos, dejaron fluir sus emociones y se entregaron entre el ruido del los leños quemados y la luz de la luna. En plena oscuridad el le dijo, te amo.

martes, 31 de octubre de 2006

Sentir

Tenía el corazón frío, creí por un momento que jamás volvería a latir con fuerza como si la sangre se me hubiera congelado... y rose tu mano... no puedo explicarlo el silencio volvió sobre mis hombro un vació enorme que estaba a punto de hacerme caer y reaccione entre el ruido de la conversación, el mar y los otros. En mi cabeza solo existían dos personas tu y yo.

Tomaba las cosas con clama antes de conocerte, antes de saber que podía respirar sin sentirme tan extraña mente muerta. Créeme otros intentaron reanimarme y no funciono, creo que lo sabías. Sentía el frío calando mi cuerpo, estabas allí, tenía miedo de caerme, estabas allí, quería salir corriendo y me empujaste a ti... caía por la pendiente mas alta de mi vida, pase junto a mi orgullo, a mi sensatez, a mis costumbres de huir en la primera, la segunda y nunca mas volverte a ver.

Recuerdo el sonido del mar, el de las olas, te acuerdas como era estar solos con frió en la arena. Me mirabas como si no fuera real y me hacías reír con tus modos de pensar. Estaba en el cuento de hadas, en la parte de la historia que jamás se olvida.

La prima lagrima callo por mi mejilla mientras caminaba, tenia el alma herida, el corazón destrozado, las miles de preguntas absurdas y mi conciencia diciéndome “tu eres la única que deja que esto te pase, te lo advertí”.

Camine hasta cansarme, camine sin ver el suelo, pensando en que debía haber corrido antes de besarte. Si solo miraba mi ombligo, y me decía toda case de cosas, olvide que tu eres parte de todo esto y que también estabas mal, que no era tu mejor día, que te dolía ser indiferente pero que sentías que me estabas apunto de destrozar, lo mas extraño es que lo hicieras sin ni siquiera enterarte. Llegué a casa y las ironías del destino me llevaron escucharte a través de otro, la canción, esa canción la tocaba la radio de alguien a menos de tres pasos de mi casa y recupere el aliento.

Te intente alcanzar dos o tres veces, no lo conseguía, mi cabeza daba vueltas entre cosas que no te explique jamás, y dudo que quieras saber, entre esas frases absurdas que ya escuche mil veces, y ahora me pregunto como nunca entendiste que la batalla mas grande la libraba con mi conciencia que me dictaba escapa que esto ya es inevitable, sal de aquí, etc. Quizás porque ese lado oscuro de mi corazón lo reservo para mi, y nunca lo dejo salir quizá solo entre versos...

Sonreía a todos y trataba de actuar natural, te vi e espaldas y mi corazón dio otro vuelco, hace cuanto que te enojaste con migo... parecen mil años, quizás mas. Te salude como correspondía, mal que mal tenia una excusa para tener tu aroma cerca, y lamentablemente hizo lo de siempre, revolucionando mis latidos te hubiera atrapado con violencia encerrado en un espacio reducido y seducido con violencia. Pero soy una dama, y guarde la compostura, seguiste allá, quería ver en tus ojos alguna cosa que me dijera ve tras el, y estabas herido, lo sentía, yo también quería preguntarte mil cosas, hablar como amigos ser quizá un poco lo que no he sido jamás en esta historia una amiga.

Cierro los ojos y escucho el latido de mi corazón, el corer intenso de la sangre... a veces su perfume aparece en extraños y me pregunto donde estarás. Siento que volví a sentir, se que es algo con lo que estoy aprendiendo a vivir... me siento extraña… sin ti.

domingo, 29 de octubre de 2006

Olas

Caminaba en la playa, sabes hace cuento que no venia al mar... yo estaba tan dichosa como si el planeta entero estuviera diciéndome ven hay que reír y me reía, reía con tigo, me reía de la playa, reía con las cosas simples, me reía de ti. Estábamos allí viendo el mundo entero y como dos enamorados, conocedores el uno del otro, nos entregamos a las delicias de la naturaleza, porque daba lo mismo el resto de la gente, estábamos ambos en ese lugar en ese mismo momento, con las ideas a la par... disfrutando.

Camine hasta la playa y te busque con la mano puesta en la frente, estabas entre mis recuerdos, tenias esa misma camisa que llevas hoy, solo que estaba nueva, te mire mientras sonreías a las risas de un chico que esta tan enamorado de mi como tu hace siete años, que tiene tus ojos y se ve es tu estampa la que camina mojándose los pies en la orilla del mar y gritado a todo pulmón "Ven mamá, ven mamá". Para que decir que el tiempo nos pilla, que la luna de esa noche no la olvido y entre suspiros o sollozos a veces recuerdo que fui feliz y aun podría serlo.

Volvía a casa esa noche loca, con la risa entre labios, cuando abrí la puerta y mi madre sólo dijo vete a dormir, no pregunte si era necesario que supiera nada ya se entenebraría nueve meses después parte de lo que esa noche ocurrió y parte de lo que jamás espere sucediera, porque somos jóvenes, porque fuimos imprudentes, porque quizá t hubiera acompañado un minuto mas, solo un minuto más y me hubiera ahorrado, el vestido negro, las lagrimas de humillación de tu madre y la pena de saber que incluso mi madre me estaba dejando a un lado, porque no creía en mi.

Volví esa tarde a mi casa, el pequeño gritaba de alegría, "ví el mar mamá, ví el mar". Su pasos cortitos eran vigilados por mi, cuando menos lo espere la mujer que estaba a mi lado me saludo, solo vasto para que el pequeño la viera para que corriera a mi lado. Ella serena sonrió, llevaba semanas intentando hablarme, lo se porque la había visto parada en la misma esquina, mirando, observándonos. Después del silencio solo me entrego la foto que ahora observo, eras tu a los siete años, te puedo decir que son idénticos...

La mujer que mas tarde invite a pasar, hablo por horas de los últimos años, no pude perdonarla, pero tampoco pude prohibirle que viniera cada domingo desde entonces a verlo, esta sentada con el habla de ti, le cuenta historias y poco a poco ha ido conquistando su corazón, quizá algún día mi madre también vuelva a mírame a los ojos. Desde que tu madre comenzó a visitarnos, vamos todas las tardes a ver un poco el mar, a veces creo verte aparecer entre las personas que caminan en el muelle, a veces te miro junto al agua viendo las olas y siento que estas saludándome... te extraño tanto...

Sin Respuesta...

Salía de la casa corriendo, esta era la quinta vez que me devolvía a buscar alguna cosa, y cada vez que entraba no podía creer que e me hubiera olvidado algo tan simple como la foto, las fotocopias del libro, de mis apuntes o la cámara. Andaba pensando en mil cosas en mil detalles, y en ti.

Camine al paradero y recordé mi almuerzo sobre la mesa de la cocina. No quise esta vez volver a casa, esta vez me canse. Estaba sonriéndole a mi subconsciente y pensando no importa tengo justo en mis manos el billete para el bus y mi almuerzo, así que no importa. Mientras que esperaba hice la quinta revisión mental de lo que no podía ni por error dejar olvidado en casa. El ruido era suave y se me hacia familiar, subiéndome al bus pagué y luego me senté a leer ese libro de sucesos inesperados que me tenia con el corazón apretado y lo mas complejo es que en cada línea descubría que mas me interesaba y asustaba el tema.

Buscan mis llaves guarde el libro. Estaba expectante esa pagina y por mi la hubiera ido leyendo mientras caminaba pero seamos honestos, si ando tan distraída capas que me termine accidentando. Lejos de los ruidos de la calle y escuchando cerrase las puertas des ascensor insistí en la búsqueda de las llaves en mi bolso, junto a la puerta de madera con vidrio rugoso hasta la mitad, suplicaba a los siete vientos que por favor mis llaves aparecieran al menos dos minutos antes de que ese ser humano, para evitarme el subsiguiente comentario irritable y sus bromas a lo largo del día. Aquí están, que curioso no había mensajes en la grabadora y tampoco empezó a sonar el teléfono como contratado cuando entre a la oficina y por simple curiosidad mire el calendario.

Camino a casa respire hondo y solo empecé a reír cuando ya la frustración me sobrepaso, reaccione lentamente y deje de reírme de mi misma, era domingo, un día mas de la vida, cuando no hay que trabajar porque se descansa... mi problema debía tener explicación lógica. La parte interesante de todo esto sería saber si eras porque me estoy enamorando de ti o es producto simplemente de un proceso más de mi vida…

lunes, 23 de octubre de 2006

Frente

Miraba a la locura que parecía ser mi día a día, todos llenos de risas, serenos cuando la paz volvía y simplemente vivos al volver a lo que era nuestro trabajo, ser simplemente una persona en medio de este mundo de colapso. Y recordábamos los momentos, las cosas simples, las risas de la familia, las tonteras serias que nos hicieron pensar en otro modo de vivir y todos concordábamos en que este era sin duda el peor, peor que ya llegarían tiempos mejores.

Me sentaba junto a ti, pretendiendo no verte, sonriéndole a las personas que nos acompañaban mientras que seguíamos hablando de como sería volver a casa. Lejos de todo, mas cerca que nunca del que sería nuestro futuro solo esperábamos volver a ellos, los que habíamos dejado a tras en busca de este sueño. En algún minuto me acostumbre a ti, y en otro a no saber quien era quien, la piel tan mezclada que incluso podía advertir a la mujer que podrías pensar sería bueno descubrir entre las sabanas.

Sin saber como, yo ya no era yo, era un anexo de tu vida. Y decidí que todo iría bien, que al cerrar los ojos y ver otro cuerpo no estaría engañándote, aunque solo te ame a ti y nada mas que a ti, podía ver, tener y sentir a otro, el que yo quisiera.. cosa que jamás percibiste, quizá en el fondo lo sabías, solo que jamás lo comprobarías. Sabíamos que debíamos partir, separarnos y no nos podíamos despegar, esta era la forma que teníamos de amarnos, la única que sabíamos, la única que admitía semejante aberración, por ahora… y por mucho tiempo más....

lunes, 9 de octubre de 2006

Y...


Caminaba con los brazos cruzados, era obvio que su modo de pensar era diferente al mió... y no sabía como evitar esta sensación tan incomoda, para no caer hay que saber donde se pisa y ahora no tenia ni idea, quizá la idea de salir corriendo podía ser lo mas útil. Cobarde me repetía en la mente, una y mil veces, eres una cobarde, que te pasa con el mundo por ti estuvieras encerrada entre las paredes de tu habitación con la luz apagada y sin saber del mundo mas que por los ruidos que entran de la calle, ya ni siquiera eres quien fuiste. Y sin embargo mil cosas que no creí se repetirían estaban sucediendo.

Bien que esta mal, yo no lo creo. Tu, espero que no... que se supone que tengo que hacer, me aferre a esa idea tonta de que estaba en otro sitio y esto no era mas que un simple pedazo de sueño donde no habría ocurrido nada, solo mi imaginación furtiva con los pedazos de alguna película de la noche anterior armaba un rompecabezas de lo que estaría por pasar.

Me tomaste de la mano y reaccione, no sueño no era. Estaba en este sitio de verdad, a punto de colapsar con las emociones revueltas. Tomaste mi mano izquierda con cariño y calma, la derecha con otro poco de paciencia, definitivamente ya me conoces. Pusiste un brazo en tu cuello y el otro lo tomaste para apegarlo a tu pecho yo seguía impávida tus movimientos preferiría que fuera un sueño. Si nada de lo que he dicho ha entrado en tus pensamientos como lo que dije que esta pasando, yo te estoy contando todo lo que jamás debía hablar, te estoy rechazando y tu vienes con esa calma a decirme que me despreocupe porque puedes esperarme mil años, yo que acabo de confesar que solo espero estar sola el resto de mi existencia.

No te entiendo. Porque tienes esa seguridad de que todo va a estar bien si estas junto a mi, acaso no vez que no se estar junto a nadie y por eso te rechazo ahora... Esta mundo esta loco. Dabas vueltas tu ojos estaba alegres, decían que todo era bellísimo que la luna andaba entre el espacio exterior y la realidad, como musa inspirando canciones, que los enamorados éramos los únicos capaces de esperar que el cielo se cayera a pedazos con la sonrisa en la boca junto a quien amamos... y yo si ni siquiera se amar, acaso no lo entiendes... Nadie, nadie sabe amar, según tus palabras el amor es un sentimiento sin definición solo palabras que se enredan entre quienes las dicen y quienes las sienten, nadie sabe... nadie excepto quien se deja amar…

jueves, 5 de octubre de 2006

Por mi


Tenía esa sensación en el cuerpo de agotamiento, las piernas me pesan, los ojos casi se me cerraban solos. La larga jornada llegaba a su fin y por primera vez en muchos días y un ciclo lunar completo, no tenia miedo, el miedo estaba a tras, en otro lugar, en algún otro lugar que no tenia porque recordar ahora. Cerré mis ojos preguntándome porque no podía dormir, el sueño costo en llegar, alguna razón me decía que todo estaría mejor y que solo debía dejarme llevar por la paz.
Cundo todo retorna a la tranquilidad la extraña sensación al tragar se hace evidente y luego desaparece por completo, sin embargo la extrañas, porque esa furia, esa forma de vivir siempre en medio del ruido te dice oye ya no hay ruido, ni peligro, que esconde el silencio que te puede aterrar mas que la bulla…
Desperté sola en medio de la noche, paz.
Dormí sin dormir, mis ojos cerrados y yo en la cama tratando de salirme de la paranoia, de las noches que me tenían con los nervios destrozados, mi estomago apretado y sin hambre. Las tripas sonaron de pronto, tenía hambre, tenía sueño y al fin concilie sueño. Desperté cantando como cuando se que alguien me gusta. ¿Que esconderá este día? Seguía extrañando la alerta continua de mi organismo entero, la furia a la que debía escapar. Caminado por la calle me tope con mi reflejo, me veía agotada, mal sin colores en el rostro, como si diez años se hubieran subido a mi cara de golpe. Tan malo fue todo esto, me preguntaba mientras que iba a la farmacia a comprar maquillaje para intentar arreglar mi rostro, y camine sin prisa por la calle, y me descubrí escogiendo maquillaje con la calma de una mujer de mi edad. Y me mire en un espejo de esos que siempre hay en las farmacias, estaba yo con casi cincuenta y uno, con mis ojos profundamente marcados, con mi ropa desgastada, y el aire de señora que me hace sentir madre.
No había sido malo, fue espantoso, no había sido complicado fue algo agotador, no estaba tensa ya no sentía mi musculatura, la fuerza de su furia había hecho que mi organismo tomara la postura de las mujeres en la prehistoria cuando casaban para sobrevivir, y se veía la espalda curva, los ojos saltones, el rostro contraído, mire a mi alrededor sumida en mis pensamientos no me percate que estaba rumbo a mi casa, en mi auto con mis ideas en desorden y frene deprisa, abrí el portón eléctrico, subí el auto y respire hondo.
Me voy de viaje..no hay nada que nadie pueda decir para que cambie de idea, me voy ahora mismo de viaje. Cerré la maleta, tome la cartera y salí de casa. No tengo un rumbo fijo, no se que voy a hacer, ni si quiero definitivamente regresar, hoy parto y cuando lo decida volveré a esta casa con sus responsabilidades y sus cosas, ahora quiero vivir por mi… por mi...

martes, 26 de septiembre de 2006

Celveras de alicante


La mañana transcurría lentamente, los ojos estaban aun fijos, su mirada parecía muerta. No sabía si irme o volver a intentar que reaccionara. Tenía la impresión que su reparación era regular, podría estar durmiendo mientras que todo sucedía con los ojos abiertos de tanto cansancio...
Mire la ventana ya había transcurrido una hora al menos, tengo que salir. Mire por última vez y me fui. Aunque la angustia que provocaba dejarla allí me limitaría durante toda la tarde a hacer todo apurado si no escapaba no volvería nunca más a estar cuerda. Mire el reloj de la entrada cuando atravesé la puerta, su sonrisa parecía falsa, las manos seguían empuñadas aunque ahora ya tenía aspecto de ser humano. Su madre se acerco y susurró a mi oído “Va a terminar?”. Cuando uno quiere acabar un hecho no solo lo deseaba lo necesitaba.
La mire y saque parte del equipo de la maleta, puse sobre una mesita un llavero con imágenes que brillaba según la luz, pedí silencio, pedí que todos retrocedieran y por ultimo pedí a Díos que esta fuera la forma de hacerlo. Inyectando la sustancia en su cuerpo, sentí como tiritaba mi mano, debía ser preciso, rápido y eficaz. Apreté la jeringa a pesar del grito de dolor. Mire con espanto como el líquido parecía, adoptar forma entre la piel y sus brazos fueron formándose de esta mezcla de energía y concentrada de color gris.

Temblaba, si color seguía variando y adquiriendo una forma sobre humana, esto no era común, ella no era común, nada aquí podría ser catalogado común y sin embargo mi sexto sentido me decía que había algo que estaba mal... Cuando la segunda figura saco su brazo del estomago lo comprendí... la seña efectuada para ver que sucedía era la necesaria, todos se acercaron, y vieron con horror el desenlace. La primera criatura era devorada por la segunda y haciéndose mas fuerte. Los ojos del embase emitían un destello de suplica y no había como responder a ello. Inyectando la segunda sustancia en el estomago de donde se veía la cara de la criatura sobreviviente, que gustosa tomaría otro liquido que la fortaleciera, recibió el contenido entero sin expresar dolor, ya era casi dueño del embase que poseía y generaba fuerza, quedaba poco tiempo entre esta punto y el desenlace final. Como expresar el miedo, nadie lo sabía. De mi espalda se desplegaron las alas que conocía mejor que nadie, y agarrando a la criatura de brazo la arranque del cuerpo, el espejo en la pared hubiera sido un excelente lugar donde esconderla, pero no fue así, la criatura comenzó a morder mi brazo, al beber de mi sangre podía caminar entre mi mando y el vuestro.

No estoy segura como acabo todo, recuerdo que el silencio era tan tenso que al levantarme y abrasar al ángel sentí ese miedo de perder lo mas presido en el mundo, y sin embargo debía hacerlo, con la daba corte su brazo, lance al demonio al agua bendita donde empezó a hervir, mientras que luchaba por salir, y su piel se iba desintegrado. Los ojos brillosos del ángel decían gracias, en la fuente de agua junto a la cama había suficiente agua para el, pero creo que sabía mejor que yo que eso no era lo que lo salvaría, y con la mano que aun tenía rozo mi rostro, mientras que una lagrima salía por sus ojos... si una lagrima de ángel, un diamante en nuestra tierra, callo a mi mano, y el se fue tras el demonio, lo hundió pronunciador ese idioma que había oído en susurros durante la noche, lo sostuvo y lentamente se fue hundiendo con el, hasta perderse entre la nube de vapor que se aromo con el demonio y el luchando. Cuando el ruido ceso, la imagen del baño era horrorosa, la sangre esparcida por el agua, las marcar de las garras del demonio luchando por su vida, las marcas en el cuerpo inerte del ángel, la criatura desintegrada en el fondo del agua. Un ángel es una criatura inmortal, no es así, no es así... le grite a mi madre. Pero hasta ella comprendía que un ángel muere cuado tiene que morir sobre todo para salvar a los que deja tras de si. Mi madre me abraso, me saco del lugar y me dejo llorar, por orden de otra criatura quemamos todo lo relacionado con la noche anterior y dejamos el cuerpo a su disposición. De las oraciones solo se entendía su nombre Celveras, y lentamente comenzaron a aparecer de muchos otros ángeles de todos lados, que repletaban la sala de baño. Todos lloraban, todos estaba tristes, todos teníamos la impotencia de saber que una criatura sagrada estaba muerta.

En la luz de la noche sentí su llamado, las alas no se movían, solo me podía mover dentro de mi cuerpo, Padre... te necesito, padre... y volvía a intentar moverme, de pronto lo vi, en frente de mi, hacía mil años que no me reunía con tigo, espero haber sido un hijo digno de ser llamado hijo tuyo... la luz brillo por mas tiempo y me elevo. De pronto vi los rostros de otros, las manos de otros, la mirada de otros, mis alas no se movían y sin embargo sabía que podría salir de allí. El agua me tenía cansado, corría por mis venas. La voz amiga me llamaba, cada vez más fuerte, cada vez mas cerca... Desperté, abriendo los ojos lentamente, mire a mi alrededor. Me mirabas con miedo, no esto no era común, para nada común, los ángeles somos inmortales, y yo he vuelto de la muerta, o eso creo, mi brazo dolía muchísimo, lo ví alargándose y formándose otra vez, vi la sangre del demonio salir de mi cuerpo y retornar a mi paz original, luego te vi meciéndome, y los ojos cerrados de quienes como tu rezaban para que regresara. Abrí los ojos, y grite, levantándome de tus brazos, me pare en la ventana, y estire mis alas.
La luz de la tarde caía tras el sol y parecía una imagen irreal, y me lance al vació, mis alas se extendieron por todo lo ancho, y se movían con fuerza, estaba vivo, es cierto los ángeles somos criatura inmortales, tras de mi el grupo que oraba, tras ellos, los edificios de la ciudad, tras ellos el murmullo de los incrédulos, y en esa ventana diminuta, la niña que había salvado.

lunes, 25 de septiembre de 2006

Mirando, viendo, contemplando


Qué sería de mis días tranquilos con el sol por el horizonte mirando el atardecer abrazada a ese ser humano... con el sol nublando la vista, el agua del mar casi plateada y las pocas nubes de ese verano simplenete desaparecidas. O que habra pasado con esa niña que fui, seguiría en algún lugar reclamando su postre favorito los domingos.

Tal vez es solo el cielo que amanecio gris y llovio pese a estar en primavera... pueden ser los pajarons que escuchaba esta mañana y no imagino donde se habran guarecido de la garua... o lo que mas temo en la vida, que ya empesé a vivir de mis recuerdos y no se como segir viviendo.

Hace mil años escuche esa frace que me dejo para dentro, el silencio de mis recuerdos y no tengo conosimiento claro de como resurgui de pronto viva en medio de un mundo de entero colapso energetico, vivir es ir adelante, cuadno se vuelve recordar es provable que tu vida ya este acabando, que paso con la espera el tranquilo correr del agua en un rio, o la luz de una vela consumiendo su hilo. Estamos en este mundo donde lo que importa no es el saber vivir sino el vivir a toda prisa cada instante porque este instante puede ser y es provable que sea el último instante de felicidad. Donde la pena, significa depreción, y quein tiene depreción, esta mal, quien esta mal, no sabe como segir, muere o se pierde sin remedio las alegrias de la vida y el cuento empiesa denuevo, hay que aprovecharlo todo, al maximo y desesperadamente.

Me cansa. Me cansé, me cansó... me revelo contra la maquina que come gente y llamamos tiempo, o la que dice que tenemos que ir corriendo porque sino vamos tarde, me cansé de no saber vivir la vida sin esta apurados, agitados o tal vez exaustos, donde para descansar haya que primero agotarce física, emocional y mentalmente porque de lo contrario, algo no esta bien. Me canso incluso escribiendo esto.

Miraba el tiempo, las horas, la larga noche que pasare intentando combencerme de que no todo esta mal, no todo es un desastre, porque no todo fue el minuto en que me equivoque en tomar la decición de hacer o no hacer, y no todo será para siempre, porque para siempre es mucho tiempo, y sería tiempo perdido según creo entender.

Hoy voy a mirar al infinito, mañana quizá tenga la respuesta para el dilema que me intriga. Tal vez mis ojos brillen con esa intensidad que los hace ver como el color de los ladrillo con un tono rojiso intenso y no cafe simplemente, ese color que tenía cuando vivia lentamente, paso a paso, sin desesperarme por el segundo perdido, total ya vendran más.

domingo, 17 de septiembre de 2006

Entre Líneas


Las vueltas del mundo con sus días y sus noches me hicieron volver a tras, otra vez en medio de una oscuridad me pregunte cuanto faltaría para despegar, la pista estaba despejada, todo sería ahora pronto, mire a mi alrededor, cuenta regresiva de diez, nueve, ocho, siete, seis... se detuvo todo en un instante la luz de fondo se prendió ahora era cuando... mis manos apretadas, el ruido comenzaba a ser cada vez mas fuerte... un segundo botón, la luz se hizo intensa, un tercer botón y estaría fuera, entrecerré los ojos y deje fluir mi adrenalina que gritaba ¡ahora!. El golpe en la nuca fue preciso, el vigilante callo al suelo sus ojos cerrados me daban cinco minutos para terminar mi robo, veríamos ahora quien era más inteligente. Cierto ahora lo veríamos...