jueves, 4 de abril de 2013

Estas en mi vida P08

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Día y Noche

¿Cómo pasé de tener un miedo inexplicable a que no estuviera conmigo, a no querer verlo por un par de días? No tengo idea. 


Viviana se quedó con nosotros y Julián se quedó todos los días en casa, pero no lo soportaba, llegó un punto en que incluso me habría gustado abrir la cortina de mi pieza y ver qué pasaba. Pero cuando llegaba la noche todo volvía a su lugar, lo quería con el alma, lo deseaba como nunca… ¿Qué había en este conjuro que me hacía rechazarlo de noche? ¿Debería hablarlo con él?


Por si fuera poco, mi cáncer había adquirido un grado de preocupante y mis cambios de ánimo un poco de bipolaridad. Pero eso no era lo más extraño, lo más extraño es que durante el día solo pensaba en mi médico y en hablar con él, disfrutar de su compañía, producto de la serie de exámenes que me estaba haciendo lo veía más y aprovechaba el tiempo para disfrutar de su compañía.


“¿Estás bien?”

“No… no lo estoy, tengo nauseas”

“Debería ser yo quien las tenga…”- respondió Viviana riendo, pero preocupada.

“Vivi, llévame al hospital.”


Viviana saco el auto y corrió por las calle, yo llamé a Cristóbal, mi médico que me espero fuera de la sala de urgencias, me ingresaron sin demora, me hicieron todo tipo de exámenes, el dolor no se pasaba y llegué a creer que podría ser un problema psicológico cuando aún no tenía respuestas, pero no era eso, era algo completamente diferente.


“Tengo malas noticias”

“Porque son malas, ¿Voy a morir?”

“No, no por ahora. Pero tienes una obstrucción en el colon, tendremos que hacerte un enema. Pasarás la tarde aquí y te daré de alta mañana, con dieta blanda y mucha agua.”

“No son tan malas tus noticias, considerando que la última vez fue tienes cáncer y te puedes morir en unos meses.”

“Siempre he admirado eso de ti, cómo logras mantener el espíritu en alto, frente a todas las catástrofes, el accidente que casi te quita una pierna, después la recuperación, el coágulo en el corazón y ataque cardíaco, el cáncer… eres una mujer excepcional.”

“No me considero así, pero no saco nada con quejarme o quedarme atrás, eso no me va a devolver el tiempo de vida, o la capacidad de disfrutar lo que me queda de ella.”

“Debería haber más gente que piense como tú”

“Cristóbal, yo creo que me estás idealizando, no es tan elaborado lo que pienso, ¿cuántos de tus pacientes con cáncer piensan como yo?”

“Casi ninguno, la gran mayoría está en etapas de negación o de aceptación y los pocos que quieren vivir, son los que están en fases terminales y suelen no alcanzar a disfrutar mucho de la última etapa…”


Cristóbal me explicó muchas cosas que nunca me había cuestionado sobre cómo enfrentar una enfermedad terminal y cómo lograr sobrevivir con dignidad el diagnóstico y por lo que describía, efectivamente yo era fuera de lo común. La enfermera entró mientras hablábamos y me hizo firmar los papeles del procedimiento, luego de eso fue por los implementos, nosotros seguíamos hablando de mil cosas con Cristóbal, pero salió de la habitación para que la enfermera comenzará con el procedimiento, del que no voy a dar detalles, pero que sólo diré no me agrado en lo absoluto, excepto porque me quito el dolor que tenía en el vientre.

Viviana entró cuando me quitaron el tubo y tomó mi mano, su rostro estaba pálido y tenía señas de haber llorado.


“Estoy bien.”

“Me diste un gran susto.”

“Lo lamento, nunca había tenido algo similar.”

“Te dijo el médico ¿por qué ocurrió la obstrucción?”

“Cristóbal dijo que habían muchas posibilidades, pero no tenía claro que me provocó la obstrucción, tendré que estar a dieta blanda por una semana y tratar de hidratarme, igual ahora me van a poner suero con algo para ayudar a mi estómago, me voy a quedar esta noche en observaciones.”

“No lo entiendo, no te ves mal, no estas ni siquiera pálida, ¿cómo es posible que estuvieras tan mal y que no se te notara?”

“No lo sé”- mentí y me sentí fatal por hacerlo.

“Bueno, la enfermera dice que no hay problema en que me quede acompañándote y que si necesitamos algo se lo pidamos.”


Mi hermana estaba triste, podía ver que estaba controlándose para no llorar, así que cuando fue al baño, llamé a Pablo su pareja y le pedí que la llamara para que la calmara. Aunque no conozco realmente a Pablo, puedo decir que ellos llevan juntos solo año y medio, que es un tipo simpático y adora a mi hermana, mientras hablaba podía sentir que me entendía y creo que será un excelente marido para mi hermana, no necesitó grandes explicaciones, me colgó y la llamó.


La tarde fue divertida, vimos películas del cable y hablamos de los nombres para el bebé, cuáles serían nombres que se prestaban para bromas y cuales eran nombres que tenían personalidad, al final Viviana decidió que si era mujer podría ser Carla o Cristina y si era hombre Manuel o Matías, el nombre definitivo lo tenían que escoger entre ellos, pero tener dos alternativas era un gran avance.


Julián llegó al atardecer, venía corriendo literalmente, desde la casa, había despertado sin mí, sin noticias y había utilizado una de sus capacidades ocultas, el rastreo, para encontrarme.


“Rastreo?”- pregunté cuando Viviana estaba en la cafetería.


La explicación hacía que mi pregunta fuera burda, pero en fin, los vampiros podían rastrear por el aroma a las personas, independiente de que estuvieran en una multitud, la esencia de las personas es tan única, que no hay dos con aroma igual, aunque cambien la dieta hay una esencia que no se modifica y esa está en nuestros cuerpo sanos o enfermos. Julián percibió que subí al auto, que recorrimos las calles y cuando llegó al cruce con la avenida Vespucio norte, no tuvo problema en identificar el trayecto del auto y deducir la ruta. Pero no corría porque estuviera apurado, corría por miedo a que me hubiera pasado algo grave y no alcanzar a verme.


Me beso las manos, desde el borde de la cama, me miraba con expresión de desesperación. No soy psíquica, pero creo que lo único que deseaba en ese minuto era que aceptara su oferta y pedir la autorización para hacerme vampiro, pero hasta que yo no pronunciara las palabras por voluntad propia, él no podía hacer nada, , esto los supe el día que me dio la bienvenida a la comunidad de vampiros, no podría hacer mas trámites por mí en la comunidad, sólo este, que en esencia era para mantenerme a salvo.


Después de que le conté que no era nada grave y que se tranquilizara, le conté de la conversación con Cristóbal, al principio pareció una pizca celoso de mi médico, luego comenzó a escuchar con más y más atención, yo tenía una idea que no alcanzaba a entender y que el logro descifrar incluso antes de que la pronunciara en voz alta.


“Podrías hacer un taller como un grupo de apoyo, pero con actividades que les agrade a pacientes de este hospital, para motivarlos”


Lo miré y sonreí, eso era lo que me gustaba de Julián, su capacidad de traducir mis pensamientos a palabras. De pronto lo miré y me dio cargo de conciencia, había pasado la tarde pensando en Cristóbal, había hablado con él e incluso coquetea y ahora miraba a Julián, y sentía este amor profundo del que estoy segura, pero me pregunté si era justo para él que yo no le hubiera dicho nada y recordé la noche que llegó desesperado, preguntando por otro hombre y pensé en quedarme callada, pero luego miré sus ojos, ‘¿Cómo te voy a explicar esto?’ y supe que él ya había leído mí mente.

miércoles, 3 de abril de 2013

Estas en mi vida (P07)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Ocuparme del día

Las primeras horas fueron algo extrañas no había gran cambio solo era más lento, luego empezaron a pasar cosas extrañas a las diez de la mañana le costaba concentrarse y pensar, me di cuenta que está agotado y le pedí que durmiera mientras yo iba por un poco de comida. 


En la cocina el sol rayaba el alba pero no hacía calor, percibía los cambios del amanecer, el ruido de la ciudad me quedé quieta mirando el infinito desde mi ventana, hace una semana que no salgo de casa, hace una semana que no he visto el sol del mediodía, que estoy haciendo? ¿Por qué no me vuelvo vampiro de una vez por todas y salgo del dilema de mi cáncer…?


Pero no en mi cabeza la sola idea de volverme una criatura de la noche, perder mi libertad de vivir y hacer a la hora que quisiera, me molestaba, la inmortalidad y la apariencia de juventud permanente no valían el precio de mi libertad horaria, además cuánto tiempo sería realmente feliz, hasta que fuera como Julián que para él no hay años ni fechas… No podía imaginar como lo hacía él para continuar viviendo y no desear morir, si sus días eran un cúmulo de tiempo y no una aventura como lo eran los míos.


Me serví la bandeja y regresé a la cama, la oscuridad de la habitación y el cuerpo cansado de Julián a un lado de la cama me hicieron pensar dos veces y regresé a la cocina, desayuné tranquila. Busque la computadora, revisé mis correos y revisé las páginas de tiendas que más me gusta, miré el estado de cuenta, pague mis cuentas por la web y abrí mi diario virtual, lo había comenzado cuando una noche Julián encontró mi diario físico y quiso leerlo, el archivo tiene clave, pero no hay que ser un genio para deducirla, de todos modos Julián no entiende de tecnología o al menos no lo suficiente que yo sepa, así que empecé a escribir mi lista de ‘Cosas que Quiero’, mi médico me había dicho que para no perder el rumbo tratara de hacer una lista de cosas que quisiera concretar en el corto plazo y que fuera realista, así que pensando en mi vida y mis cosas empecé a elaborar la lista de cosas que quería lograr y me sentí sola.


“Hola.”

“Hola hermana.”- respondió Viviana por el teléfono.

“¿Como va todo?”

“Bien, bien, ¿cuándo vuelves a Valpo?”

“Aún no lo sé, el examen debería estar listo esta semana, veo al médico y si todo está bien me voy de vuelta a casa.”

“Todo va a estar bien.”

“Te echo de menos hermana. Cuéntame ¿ya fuiste al médico?, ¿te sacaron ecografía?, ¿cómo te has sentido?”


Viviana se quedó en silencio, luego hizo un suspiro antes de hablar.


“Creo que te sientes sola, ¿quieres que me vaya unos días contigo a la capital?”

“¿Puedes?”-dije tratando de controlar mi alegría.

“Claro que puedo, aún estoy en mi primer trimestre, puedo correr, puedo manejar, puedo hacer muchas cosas, hablaré con Pablo antes de partir, te veré en unas horas.”

“Gracias hermanita”


Me senté a terminar de comer pero ya no tenía hambre. Volví a la pieza Julián dormía, no sería difícil dejarlo dormir el resto del día como él está acostumbrado y salir con Viviana a ver tiendas o a pasear. Estaba cansada y quería quitarme de encima esta sensación de que algo malo va a pasar.


“Hermana, ¿estás lista?”- pregunto desde el otro lado de la puerta del baño Viviana.

“Si ya salgo.” Respondí animada.

“Bien, ¿a dónde vamos?”


La miré con cara de pilla, no quise decirle que estaba planeando porque quería ver su cara. Salimos en mi auto, rumbo al oriente de la capital, el viaje fue caluroso pero Viviana no se quejó y llegamos a una tienda donde había todo tipo de artículos para bebé. La cara de Vivi era de asombro y alegría, entramos y ella recorrió todos los rincones repitiendo ‘Que lindo’ con énfasis en la i y haciendo mención que si pudiera envolvería la tienda entera para regalo y se la llevaría a su casa.


Compramos el ajuar entero, tenidas para la primera semana, mamaderas, sacaleches eléctrico, un cojín para dar de mamar y una almohada que era para cuando ella cumpliera cinco meses de embarazo y servía hasta que el bebé tuviera 1 año, todo en colores neutros que sirvieran para niño y para niña, porque para saber que es faltan unos meses.

Después de comprar y dejar todo en el auto, nos fuimos al hospital, Vivi se quedó en la sala de espera hablando con una de las enfermeras que conocíamos y contándole todo del bebé. Mientras que yo iba por mis exámenes y en el pasillo encontré a mi doctor, la expresión de su rostro me llamó la atención. Después de saludarlo, caminó conmigo hasta el laboratorio, aunque hablaba con total normalidad, había pena en su voz y finalmente le pregunté qué le pasaba.


“Hoy firmé los papeles del divorcio.”

“No sabía que estaba casado.”

“Ocho años, un hijo y dos de separación”

“Buena manera de resumirlo. ¿Y no está contento?”

“Tenía la esperanza de que volveríamos… pero firmar los papeles es caer en cuenta que no va a ser así… Ahora soy oficial y legalmente un hombre soltero.”

“Bueno debería celebrarlo.”

“Me gustaría encontrar a alguien como tú encontraste a Julián.”


Espero que no, no es que no quiera que tenga una relación es que no tiene idea de lo que es relacionarse con un hombre que su vida es de noche y que a pesar de sus años a veces parece un muchacho y no un hombre… Pero no dije nada, me limité a sonreír y derrepente noté que él tenía los ojos verdes y me llamaba la atención.


Volví con mi hermana y nos fuimos a casa, Vivi me contaba los últimos chismes del hospital y yo escuchaba sin mucho interés hasta que hablo de mi doctor, cuando dijo su nombre algo en mí se movió, no quise hacer comentarios de que me lo había encontrado, la deje que me contara y asentí un par de veces para que supiera que estaba escuchando. Llevamos a casa y eran las siete de la tarde, el atardecer era hasta dentro de media hora, así que podría estar a solas con mi hermana un rato más.

“¿Qué estás haciendo con tu pelo?”

“¡Ah!...”-respondí sin mirarla.

“Se te ve más brillante, de hecho parece que hubieras estado haciendo ejercicios, te ves más delgada y esbelta.”

“Es solo apariencia, la verdad es que los exámenes no salieron buenos, estoy en el límite, mañana tengo hora con el doctor, al parecer tiene que hacerse más exámenes. Estoy tan cansada de todo esto del cáncer. Me gustaría que hubiera una cura, algo que me deje en paz o morir de una vez.”

“No hables así, no me gusta verte sin esperanzas. Además tienes a Julián, tienes planes para vivir, tienes muchas cosas por las que luchar y vivir.”


Tengo a Julián, ¿pero que tengo realmente?, ¿tengo una vida de amor? ¿O es que me estoy desencantando de él y lo estoy viendo como es realmente…? Tengo miedo de haber hecho las cosas mal, de haber dejado que se involucrado conmigo sin ver antes lo que esto significaba y ahora que le tengo más amor a la vida, más deseo a vivir en plenitud todo, no puedo creer que no pueda hacerlo, porque él no puede, ir de viaje al caribe… para que si sólo podríamos salir de noche, ir a la montaña… para que si solo podríamos caminar por la naturaleza de noche… y si tal vez a otras personas les parezca tremendamente atractivo lo de la noche y todo, pero a mí me está cansando y eso me da miedo.


“Podríamos salir a bailar esta noche”

“Si, llama a Julián para que nos acompañe. Así aprovechamos de despedirme de mis últimos días de diversión nocturna, cuando llegue el bebé, no voy a poder salir ni a la esquina por 6 meses sin él y después no voy a tener vida hasta que tenga como 7 años y si es que...”


Miré a mi hermana, era una buena idea, pero algo me llamó la atención, nada de lo que estaba diciendo lo decía con pena, o rabia, su tono era jocoso, como si se burlara de sí misma de su antes y después. Además ya no sería Viviana, sería la mamá, la mamá de alguien, su vida nunca más sería como antes  y sentí algo de envidia.

martes, 2 de abril de 2013

Estas en mi vida (P06)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Primera vez

El alba estaba cerca, los cambios de la mañana los ruidos de los pájaros al despertar, las primeras personas en la calle y desee que se quedara, desee tenerlo más tiempo junto a mí, una especie de angustia por saber que se iría se empezó a apoderar de mí, que está pasando conmigo, hace unos días que sólo deseo tenerlo a mi lado.


“Quédate”, le susurré al oído.


Él sonrió y me besó con calma la frente, las mejillas y el cuello.


“Te amo”, dijo por respuesta


‘Te amo’, me acaba de decir ‘Te amo’, esta era la primera vez que lo decía y yo… me quedé en blanco, lo mire y luego de verlo sonreír, sólo repetí:


“Quédate conmigo.”


Me miró directo a los ojos y en un segundo estaba cerrando las cortinas de mi pieza, cerrando la puerta con llave y revisando el entorno, mi casa de Santiago es de un piso, y es silenciosa considerando que estamos en la capital.


“Promete que no dejarás que él sol entre por la ventana y que no dejarás que nada me pase”

“Lo prometo.”


Luego moviendo unas tablas del piso, me enseñó una puerta que había bajo la alfombra. Esto era completamente nuevo para mí, lo miré tratando de entender en qué minuto se instaló esa puerta que yo no recordaba. Abrió la puerta y respiró hondo, un olor particular a tierra fresca y agua salió del agujero. Me asomé a mirar y no vi gran cosa, había un espacio del tamaño de una persona excavado en la tierra.


“Hace cuanto tiempo que está ese hueco aquí?”.

“Lo hice cuando compraste la casa, pero no sabía si lo usaría alguna vez, normalmente te dejo durante el día para que retomes parte de tu vida humana.”

“Que se supone que haga?”

“Estaremos juntos hasta las doce después tengo que dormir por lo menos tres horas y luego podré salir para estar contigo.”

“¿A esto te referías cuando decías que tenías que hacer los arreglos para quedarte en casa?”

“Sí, claro que en tu casa de Valparaíso mi escondite está en el techo, este me gusta más porque es más fresco, ya lo he probado.”


Esto no me agrada tanto, ¿Por qué Julián se creó estos escondites y sin preguntar nada?, Este hombre llega por accidente, me cambia la vida, me hace vivir de otro modo y ahora me dice que además se toma atribuciones para poder estar más cerca de mí, comienzo a sentirme un poco invadida, pero por otro lado, estoy tan contenta que ni siquiera me he dado cuenta que no he salido a la calle en los últimos días.


Julián que ha estado mirándome mientras que yo vuelo de espaldas, se acerca y me besa, luego de unos minutos me pregunto qué más podría pasar, ya es una constante que cuando todo está demasiado bien en mi vida, o por lo menos tranquilo, algo malo pasa y todo se vuelve a replantear.


“No vas a decir nada?”

“¿Sobre qué?”- respondo haciéndome la inocente.


Julián me mira, jugando con mi pelo, se acerca y me besa, lo dejó acercarse pero en un punto me escabullo hacia abajo, él se extraña, vuelve a acercarse y me vuelvo a escabullirse por algún lado, él empieza a cambiar su expresión, mi ánimo de juego no es igual al suyo, mi ánimo de reírme de la vida parece no concordar con su desesperado intento por atraparme.


“Sobre lo que te acabo de contar, que tengo un lugar para resguardarme del día en tus casas de los que no tenía idea”

“¡Ah!, yo creía que me ibas a preguntar por qué no te he dicho nada después de que me dijiste ‘te amo’.” y me reí.


Julián quedó desconcertado, no había leído mi mente, no tenía idea en qué estaba pensando, y si es que algo sabía se había quedado atrás en el hilo conductor de mis emociones. Sonreí satisfecha y lo besé, ahora era yo quien jugaba con su pelo de costado mientras él volaba, pero él no se escapó de mí, no quiso jugar, él trató de relajarse y sonreír.


“Eres excepcional”- dijo en un tono que parecía decir estoy realmente sorprendido contigo.


¿Qué querrá decir este vampiro con tanto cumplido?… 

De pronto recordé la primera noche que volamos juntos, cuando lo besé por primera vez, como yo había estado preparándome para decirle que no lo vería nunca más y él me dijo que yo me estaba enamorando de él, recordé que dijo que las humanas teníamos poca resistencia a ellos… Y de pronto me pregunté qué significaba exactamente eso, que resistencia hay que tener y porque yo no la tengo. 


Julián sintetizó mis pensamientos y empezó a hablar, me contó sobre su primer amor, una chica que conoció cuando aún era un ser humano, la historias completamente inocente de dos chicos de veinte años, que sueñan con casarse y tener hijos, pero ella había muerto cuando un grupo de rebeldes había atacado su aldea, Julián no recordaba el año exacto de esa revuelta como tampoco era capaz de recordar en qué año estamos, para él la vida se había vuelto una larga suma de días y noches, de recorrer y de aprender, pero nunca había olvidado el rostro de la chica y el dolor de perderla. Una vez vampiro, había enamorado a tantas mujeres que no tenía idea del número total, pero solo las enamoraba para revivir lo que vivió con ella, la chica que amo cuando aún era humano, hasta que me conoció a mí.


En ese minuto se detuvo, me miró y aunque un poco cohibido continúo hablando, había enamorado a mujeres maduras y adolescentes, había estado en tantos países y en tantas épocas, pero para él todo desaparecía cuando estaba conmigo, sentía que en sus manos había una luz de esperanza para él, amarme lo dejaba en un éxtasis que no conocía y por una parte se sentía completamente tranquilo, hasta que lo asaltaba la interrogante de perderme  que lo hacía olvidar el control sobre sí mismo.


“… no había querido probar tu sangre, tenía miedo a que al probarla la sensación que me da estar contigo se desvaneciera, mi padre decía que sólo sabría si te amaba cuando la probara, él dice que la unión más perfecta se da cuando uno prueba la sangre del amado, pero a mí nunca me ha terminado de gustar el probar sangre humana, las emociones que contiene, los recuerdos que uno adquiere, se mezclan con la vida propia, por eso no me gusta, uno se vuelve parte de la otra persona de un modo que… Puedes olvidar cuál es tu vida real… Pero cuando sentí tu corazón, algo en mí se movió más rápido, con más fuerza y cuando la saboreé, tu amor fluyó por mí…No pude controlarlo, bebí de ti incluso aunque estaba satisfecho y te percibía envolviendome… No sé cómo más explicarlo amor, no lo sé y hoy cuando me dijiste quédate, supe que era tiempo de decirte lo que siento hace ya tiempo, que te amo.”


Me ama. El me ama. A mí, de verdad lo dijo sin que lo presionara sin que lo dijera yo primero… Que significaba que yo no lo hubiera dicho primero, ¿Era malo?... Cerré los ojos, recordé la primera noche que me hizo sentir diferente hace cerca de un mes, recordé la noche que salimos por Valparaíso a caminar y que me pareció que éramos una pareja de lo más normal del mundo, de lo cómoda que me sentí con él cuándo caminábamos por la bahía y de una lista interminable de cosas que lo hacían perfecto en tantos sentidos que me asustaba.


Aunque ya no me asustaba, me maravillaba y a veces me dejaba sin palabras, él no me asustaba. Sus manos se posaron en mi rostro, su boca beso la mía, abrí los ojos y lo vi con sus ojos cerrados deseando que le respondiera y quise decirle algo, pero me interrumpí antes de articular la palabra. Lo cierto es que yo nunca he querido a nadie como a él y no sabía si eso significaba que lo amaba, solo sabía que era diferente.


El sol comenzó a salir y Julián pareció débil y frágil, su cuerpo de mármol y su temperatura fría se volvieron más fríos y pesados, como si la magia que lo envolvía se debilitara, la voz se le volvió más grave, contenida, recordaba los mitos y me preguntaba cuáles serían los mitos ciertos, este sería el primer día que pasaríamos juntos.

Estas en mi vida (P05)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Oraculo

Tengo que confesar que la parte más difícil de esta última semana fue asumir que nada de lo que aparente es real, no estoy sana como aparento, no estoy saludable y quizá me sienta bien y tenga ánimo, pero es parte del conjuro de la vida de Julián y aunque va a durar mi vida entera no quiero fiarme del asunto, quién sabe si mañana muero definitivamente.


En mi casa de Santiago, sola en mi habitación comencé a pintar un cuadro, no me di cuenta en un comienzo que era lo que estaba pintando y como hace poco partí con las clases de pintura en serio, demore un rato en entender que necesitaba que mi subconsciente guiara mi mano, la imagen era tan nítida al cabo de tres horas que podía saber que era un retrato de mi madre, pero ella estaba vestida con otra ropa y tenía joyas que nunca le he visto.


Cuando anocheció, esperé a Julián, como todas las noches, su sola presencia me hace sonreír y sentir que todo tiene sentido, había olvidado en parte lo de tener hijos y ser madre. Julián tardó más de lo habitual y cuando llegó algo andaba mal, sus movimientos mostraban enojo, furia.


“Hola amor, te extrañé”- lo saludé.


Me besó la frente, y se fue hasta la cama donde se sentó.


“Si, yo también te extrañé”- le respondí irónicamente frente a su silencio. Pero él no dijo nada, me acerqué y lo besé suavemente, el respondió con algo de furia y melancolía. 

Pasarían dos horas antes de que hablara.


“No lo soporto más… por qué no me has dicho si quieres tener una relación con un ser humano …y tener hijos …y dejarme… y… “

“¿Qué?... ¿Qué?.. ¡¿Queeé?!”

“Vamos, no puedes decir que te he presionado, o que te molesta, fuiste tú quien me dijo que quería pensar en tener familia, ha pasado más de un mes, has pensado o no en el asunto, me vas a dejar o no?”

“Pero… yo… ¡Julián! -dije molesta- Tú… ¡Eres un niño que no entiende nada!.” -dije volteando hacia mi pintura.

“Amor, no lo soporto, dime que has decidido.”-suplico acercándose a mi.

“Julián, yo no tengo nada que decidir, te amo, eres mi pareja y quiero estar contigo, si ser parte de tu vida implica que nunca tendré hijos, bien esa es la opción de vida que tomo, si ser tu pareja implica tener que lidiar con cosas sobrenaturales, bien aprenderé. Pero no quiero estar con nadie más. ¿De dónde sale toda esta angustia y miedo?”

“No importa.” dijo alejándose molesto.

“A ver, como que no importa?... Vienes me dices todo así y no importa… Habla, será mejor que hables o seré yo quien se moleste contigo.”

“Antes de venir aquí, pasé a ver al oráculo, quería saber cómo estarías y darte ánimos si es que el cáncer se te activaba, pero el oráculo me dijo que hay un hombre que está rondando tu vida, y ese hombre puede darte lo que yo no… Asumí que era un hijo, porque no sé qué más podría ser.”


El oráculo… Veamos en mi lista de cosas raras esta era francamente la menos rara, era natural un grado de incertidumbre sobre el futuro y si los seres humanos normales vamos a vernos el futuro y hay quienes lo predicen, un vampiro podría ver muchos más y en planos más avanzados… Pero eso no explicaba cómo se supone que hay un hombre rondando mi vida del que yo no tengo idea.


“Amor, amor no digas tonterías, por favor. Eres la única persona que está en mi vida y si me lo preguntas el oráculo no miente, mi médico puede darme lo que yo necesito, hace una semana supe que mi cáncer se está activando y que tengo que nivelar la anemia y otras cosas que no están bien en mí, pese a que no me siento enferma.”


Julián miró a un lado, si fuera humano estaría ruborizado, pero sólo lograba ver un tenue brillo de vergüenza en sus ojos. Me abrazó con fuerza y mientras lo hacía concluir tenía miedo a perderme y que algo completamente irracional se había apoderado de él desde que supuso que otro hombre podría acercarse a mí y eso me dejaba más interrogantes que respuestas.


“Amor, yo…” -Julián me besó y no dijo nada más, en un segundo estaba en mí, en dos ni siquiera podría recordar lo que había pasado y en tres estaba disfrutando de un placer increíble que sólo se traduce en palabras a amar a Julián.


Pero cuando todo concluyó y mis ideas se pusieron en orden, volví a preguntarme cuánto tiempo más tardaría en conocer el lado oscuro de Julián y de que se trataría ese lado oscuro.


La noche fue extraña en tantos sentidos que no quiero recordar todo, pero hubo otra cosa que no puedo omitir, recuerdo que estábamos sobre la cama y de pronto se quedó dormido a mi lado, pasarían unos quince minutos y despertó.


“Julián, hasta donde yo sabía los vampiros tienen que dormir de día y estar despiertos de noche. Acabas de despertar, ¿qué está pasando?”

“Cariño mío, los vampiros podemos estar despiertos de día, sólo que preferimos no hacerlo, porque nos da más hambre y sólo podemos comer de noche, porque contrario a lo que entiendas por comer, si comemos durante el día se producen alteraciones en nuestro modo de razonar, han habido casos de vampiros que se volvieron locos, a los que tuvieron que matar.”

“O sea que puedes estar despierto, ¿pero no puedes comer?, eso suena raro.”

“Cómo va a sonar eso raro, hay miles de cosas que no son normales y no te suenan raras, pero lo de la comida no lo comprendes… jajaja”

“Y entonces, ¿qué haces antes de venir a verme?”

“Ceno algo contundente para poder estar el resto de la noche contigo y cuando regrese a casa volveré a comer algo más y me voy a dormir un par de horas.”

“¿Cuáles son tus platos favoritos?”

“Pastel de carne con jugo de sangre de cordero es uno de mis platos favoritos.”

“No suena rico… ¿y no tomas sangre humana?, ¿Nunca?”

“He probado la sangre humana, pero tiene efectos secundarios en nosotros, nos pone volubles, además su sabor está dado por las emociones que tenga y la mejor es la que uno puede obtener de alguien que esté alegre, pero créeme que esa alegría suele evaporarse cuando uno comienza a beber y la sangre con demasiado placer… bueno digamos que nos deja con la lívido un poco más alto.”


Mire sus ojos, y sentía el deseo de besar su boca, tomé su rostro y lo lleve hasta mi pecho antes de tenerlo otra vez quise que escuchara mi pecho y cómo latía mi corazón.


“Escuchas eso?... ese es mi corazón que está lleno de alegría y deseo por ti.”


Julián besó mi pecho y de pronto sentí un placer extraño brotar de mí, era como si… él estaba bebiendo de mi sangre, y aunque no podría traducir el placer que eso me causaba, me dio algo de miedo, no dije nada él simplemente dejó de beber y cuando sus labios besaron los míos no había rastros de sangre en su boca, pero sí un sabor a miel que me embriagaba, sentí sus manos recorrer mi espalda, sentí sus besos dejar una huella sobre mi piel, como si a pesar de que su boca no estuviera allí, la sensación de sus labios sobre mi piel persistiera.


No logre controlar mucho más mi estado de conciencia y de pronto estaba parada junto a él contra la pared, en otro segundo sentada en el borde de la cama y luego volando sobre la cama, las imágenes se volvieron confusas, todas ocurrían al mismo tiempo, todo parecía ser tan diferente sus movimientos, su velocidad y de pronto comprendí a qué se refería con la lívido alta, pero aun ahora me cuesta traducir todo lo que pasó a palabras.

lunes, 1 de abril de 2013

Estas en mi vida (P04)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Controlarme


Habría dado todo por poder entender antes de que pasaran las cosas, que algo malo traería todo esto. Pero es rarísimo, no lo sospeche siquiera.


Ya me había acostumbrado a dormir entre dos y tres horas, a que mi aspecto se viera cada vez mejor, me sentía más animada y tenía muchas más cosas que hacer, había logrado armar una rutina para mantener la fachada en casa, pero no siempre todo salía tan bien como esperaba.


Mi madre había pedido una reunión para hablar con nosotras, estábamos solo la familia reunidas en el living de casa, mi papá había salido a comprar algo a última hora y no había llegado, cuando mi mamá nos anunció que se irían de viaje con papá por un mes al ecuador, hasta allí todo bien. El almuerzo fue agradable, la sobremesa nos alargó la estadía en la mesa mientras mi madre nos contaba anécdotas sobre los antojos del embarazo, los aprietos en los que mi papá se metió por conseguir los antojos y las diferencias que había sentido al estar embarazada de mi o de mi hermana.


Viviana miraba a mamá y yo sentía que tenía un brillo particular, pero no podía determinar de dónde provenía, mi mamá reía y todos estábamos de buen ánimo, tanto que no me percaté cuando empecé a elevarme, estaba sentada en la mesa y sentí mis piernas topar con la mesa… Logré ocultar el tema, pero me sucedió tantas veces y fue tan complicado manejar la situación sin que nadie notara nada que finalmente opté por irme al baño rogando que mis pies tocaran el suelo.


Sentada en el baño, tomé mi celular y llamé a Julián, no contestó y le dejé el mensaje, en realidad tenía pocas posibilidades de que respondiera, pasaron unos minutos y para mi sorpresa era él.


“¿Qué pasó?”- me respondió una voz de ultratumba.

“Julián no logró controlarlo, estaba en la mesa almorzando y sin darme cuenta estaba volando encima de la silla.”

“Bien, no te preocupes, es normal. ¿Te has reído mucho y lo has pasado bien cierto?”

“Si”

“Es natural que si estás demasiado contenta fluyas con mayor facilidad… y bueno vueles.”

“Me estás diciendo que tengo que poner cara de pocos amigos con mi gente para evitarme las preguntas sobre porque estoy volando sobre la silla?”

“No, podría volar en círculos en la habitación y lo único que necesitas es manipularlos para que ellos sólo recuerden que estabas sentada en tu silla.”

“¡¿MANIPULARLOS?!”

“Eh… no me refiero a manipularlos como a controlar su voluntad, me refiero que podrías hacerles creer que no estás volando simplemente, hasta que logres controlarte.”

“No me parece para nada bien. ¿Qué otra cosa puedo hacer?”

“Nada realmente, si te pones algo para evitar que vueles, lo van a ver y no va a evitar que vueles, si te pones seria puede que vueles igual, si estás demasiado feliz vas a volar… En realidad lo único que puedes hacer es que cuando ellos perciban que estás volando, hipnotizarlos para que no lo recuerden.”

“Ya… mmm… no me gusta tu idea.”

“No es mi idea, es la respuesta a tu problema.”

“Hay otra respuesta, irme ahora que aún no se han percatado de nada.”

“Pero te vas a perder el postre y las risas…”

“Pero no voy a estar mintiéndole a nadie.”


Julián aguardo a que tomara mi decisión y luego me dijo, te veo esta noche, se oía cansado y la verdad es que no lo culpaba. Volví a la mesa y no necesite excusarme mi rostro estaba tan pálido y mi madre me moto incomoda, con todo lo que había vivido en estos últimos años, ella sabía de sobra que lo mejor era dejarme sola, me ofreció mi antiguo cuarto, para que me recostara y me fui a acostar allí, pasaría una media hora y me sentí otra vez bien, así que bajé para estar con ellos, pero era una tortura, en mi cabeza estaban las palabras de Julián un hipnotizador experto que no tenía mis remordimientos y su frase “es lo mejor, hasta que lo aprendas a controlar.” me revolvían el estómago, porque no quería creer que esto me estaba pasando a mí.


Un par de días más tarde me tocó hacerme los exámenes para saber mis niveles plasmáticos, el estado del cáncer y otras cosas que no vale la pena detallar. Para mi sorpresa todo seguía igual, el cáncer estaba controlado, aún estaba anémica, etc. El conjuro de bienvenida vampírica no me había borrado nada, solo cubierto los síntomas.


Cuando Julián se reunió conmigo en la casa de Santiago, yo sólo quería que me abrazara, estaba cansada y algo mareada, tenía una especie de vacío en el pecho y por primera vez desde que este conjuro había comenzado, tuve sueño.


Julián me abrazó, me mimo durante la noche y se quedó en mi casa, no supe los detalles de donde estaría, pero me dijo que estaría cerca. Comenzaba a entender a qué se refería cuando me explicó que solo era miembro honorario de su mundo, aún era humana, aun podía llorar, aún podía sufrir, aún podía morir.

Estas en mi vida (P03)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Aprendiendo

Las cosas raras de la noche anterior eran solo la antesala de las cosas que vendrían, primero fue que de pronto me encontré volando sobre mi cama mientras pensaba en Julián y luego fue que sólo comí una naranja y mis ojos se vieron teñidos de un color naranja. ¿Sería posible que me hubiera vuelto vampiro sin saberlo?, pero estaba sentada frente al sol y mi piel no hervía, no parecía chamuscarse tampoco y podía estar allí. Pasé la tarde ordenando cosas en casa y no me di cuenta cuanto había ordenado y puesto en su lugar cuando llegó mi madre a verme.


“Te estuve llamando, como no contestaste, te vine a ver.”- dijo mi mamá con tono de alivio.


Pero yo nunca escuche el teléfono de casa, revise si estaba desconectado y no, luego hice sonar el aparato y el sonido me pareció tan lejano que apenas podía escucharlo. Mi mamá se sentó en el living y de pronto me preguntó qué había hecho, todo estaba tan limpio y ordenado. Así que era definitivo, algo me estaba pasando. Mamá se fue a la media hora, después de quedarse tranquila porque yo estaba bien, no es su culpa en realidad, los recuerdos de mi recuperación aún están frescos en su memoria… si es que se puede decir eso, me dejo sola mientras que yo trataba de poner mi mejor cara para que ella no se diera cuenta que ahora la que tenía miedo era yo.


Julián había dicho muchas veces que era una decisión ser o no ser como él, que si deseaba podría volverme vampiro, pero él respetaría mis deseos, ¿qué rayos me estaba pasando ahora? Cuándo entró por la ventana mi cara era de pocos amigos, fue todo lo que él necesitó para saber que tenía mucho que explicar.


“Cuando dije que serías miembro honorario, me refería a que se te otorgarían algunas de nuestras cualidades para que las utilices respetando las reglas y puedas ‘defenderte’ en caso de una argumentación con otro vampiro. Cariño- dijo cambiando el tono de voz a uno más grave y suave-, entiende que nuestra sociedad como la de ustedes tiene problemas, no es perfecta, hay asesinos, hay embusteros, hay discusiones, hay gente mala y hay gente buena.”

“Pero… pero… “- reclamé.


No tenía palabras, ¿por qué no me dijo esto ayer?, ¿por qué no me dio más detalles?... Por otro lado, eso explica porque podía percibir sus cambios de humor, aunque fueran muy leves y lo de anoche… Pero que le costaba adelantarme que desde ahora tendría posibilidades de volar… No tenía idea del susto que había experimentado durante el día… No dije nada, miraba el suelo con miedo de levantar la mirada hacia él.


El empezó a hablar y explicar con más detalle que significaba la ‘Invitación’, volverse parte de su mundo y ser admitida, implicaba que parte de la magia de este mundo se me transmitía, este conjuro duraría mi vida entera, no sería alterado el ciclo de envejecimiento porque eso es una característica que define a los vampiros, pero tendría menos apetito a vece, mi cuerpo se volvería más esbelto, tendría más velocidad, mejor capacidad de oratoria, mayor capacidad de enfoque en la vista, podría volar a voluntad, aunque debía adquirir un permiso para hacerlo por periodos prolongados o en público, podría percibir emociones de mis pares humanos, entender emociones implicaba también un grado de manipulación psíquica mínima, sería políglota y mis ojos cambiarían con las emociones que percibiera, contrario a lo que yo creía que era que cambiaban por el color de la comida, además necesitaría menos horas de sueño, pero eso dependía de mí si deseaba o no dormir y si deseaba o no dormir de día o de noche.


¿En serio ‘Conjuro’?, ¿no se supone que los vampiros tienen algún tipo de virus, infección o afección química que los cambia? Julián leyó mi mente y rió de buena gana.


“No somos zombis”- dijo riendo.

“No dije eso, pero que me diferencia a mí de ser un vampiro, creo que la lista que dices de cosas que compartimos ahora abarca todo lo que conozco de ti”.- dije seriamente.


Julián no dijo nada y eso me dio miedo, me abrazó, ¿qué era lo que no me estaba diciendo? ¿y por qué no me lo estaba diciendo, serían otra vez el tema de las reglas? ¿O estaba midiendo mi capacidad de comprensión? Pasaría una noche de más cosas raras antes de que él hablara.


“Te enseñaré a volar primero.”- dijo rompiendo el silencio.


Julián dijo esto como si fuera lo más natural del mundo… 

‘Uf! Vamos a volar, que normal es volar por tu propia voluntad’, pensé irónicamente.

Pero eso fue exactamente lo que hizo. Para cuando dominé la técnica me sentí libre y debo admitir que había olvidado el miedo que me había provocado el silencio de Julián, no sé cómo explicarlo tal vez es porque hay que saber percibir en el estómago y olvidar los conceptos básicos de la gravedad para poder volar, el caso es que simplemente lo hice.


De repente Julián apareció en mi espalda, me abrazó y percibí una ola de emociones fluir entre nosotros, auténtica pasión, y algo que creía improbable en él ‘deseo’, si nunca lo tuve tan claro como en ese instante, mi vampiro me deseaba. 


Voltee a él y lo besé con fuerza, lo besé con pasión y no tardaríamos mucho en desnudarnos, pero esta vez no estaba tendida sobre él mientras que el volaba por sobre mi cama, no estaba recostada en mi cama tampoco, estaba de pie volando frente a él en mi habitación, no necesitaba recostarme solo abrasarlo.


Jamás en toda mi vida había sentido algo semejante a lo que sentí esa noche y como suele suceder en otras circunstancias la primera vez no se olvida, independiente de que hubiéramos estado juntos antes y que la noche anterior hubiera sido maravillosa, lo que experimente esa noche jamás lo he olvidado y jamás he podido saber cómo explicarlo tampoco. Cuando partió antes del amanecer, me recosté en la cama sólo por hábito, cerré los ojos y dormí.