miércoles, 14 de agosto de 2013

Estas en mi vida (Parte 61)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Inicia la venganza de Mercurio


Creo que nada de lo que ha pasado llamaría la atención a simple vista, ya que básicamente son las mismas cosas que hacemos siempre, Maura yendo y viniendo al jardín, Carlo saliendo de casa a las 8 y llegando a eso de las 6 de la tarde, yo visitas a la casa de mis padre, también la casa de mi hermana, salidas al supermercado, viajes por la costa el fin de semana, una escapada con Carlo a Bailar un viernes por la noche (mi mamá y papá cuidando a Maura), pintar cuadros para vender específicamente y ver el tema de la galería de arte, hablando con la chica de la galería, poniéndome al día de los cambios de la galería que no tenía cómo saber porque no hablábamos desde que mi hija nació… 


En fin, todas cosas cotidianas, simples y detalles muy mínimos que marcaban las posibles amenazas, los detalles eran tan pequeños que para cualquiera que los apuntaba era una exageración, primero fue una persona en la calle, luego la sensación de que me estaban vigilando y la inevitable pregunta de si era paranoia o realidad, por lo que había dicho Federic, pero es que era algo que uno no olvida, “A llegado la hora de protegerlas”… Y esos detalles que pasaban casi inadvertidos, casi invisibles me hicieron deducir el tema…


Aunque tuve ayuda de parte de mis libretas, para entender cuál era el asunto y cómo se estaba conspirando en mi contra, todo fue extraño y demasiado simple... Es que debo admitir que los vampiros tienen paciencia para planear y no tiene la urgencia emocional para atacar al enemigo, así que el plan se había ido realizando a paso tan lento que era casi inevitable para que cuando se concretara fuera exitoso, así que tuve que verla.


“Laila esto es… simplemente horrible.”

“Lo lamento, pero es lo que ellos quieren que suceda, debes ser consciente de que si modificas algo en tu vida, tu rutina o la de Maura, se van a dar cuenta que sabes algo, van a cambiar el plan, para comenzarlo todo otra vez, debes entender que a nosotros no nos importa cuando suceda algo, sólo nos interesa que suceda… Podemos pasar años planeando y si hay algo que se aprende a lo largo de nuestras vidas es que todo se puede cobrar, solo hace falta un buen plan y además considerar sus posibles vías de escape y reajuste.”

“Laila, cuando Julián me advertía que ustedes tenían un lado oscuro, no llegue jamás a dimensionar la maldad que guardan, debo admitir que nunca jamás imaginé que podrían ser así de mordaces, oscuros y perversos, ¿Acaso la maldad de Mercurio no tiene límites?”

“No, la maldad de ninguno de nosotros tiene límites, la única manera de no ser así es considerando los sentimientos de ustedes y lamentablemente Mercurio no considera jamás los sentimientos de nadie, salvo los suyos propios.”

“Tengo que admitir que esto me pone la piel de gallina.”- dije sobando los brazos para quitar la sensación que tenía. 

"El planeaba que te volvieras su vástago para castigarme a mí y a Julián por haberte invitado, ahora que no puede hacerlo, cree que podrá por lo menos contribuir a que pierdas algo tomando a Carlo... es así de simple."

"Es horrible... Es realmente horrible..."- negué con la cabeza.


Laila se levantó y luego de despedirse cruzó a la otra dimensión, quise relajarme así que me elevé un poco y levite por casa ‘acostada’ de espaldas, era lo que siempre hacía cuando quería relajarme, así que era algo que no sospecharían, así como hablar con Laila por horas, o tomar un té en la mañana y un café por la tarde… Todo lo que hacía parecía exacto a lo que siempre hice… Sólo que en mi cabeza daba vueltas que si yo no me hubiera enfrentado en Colombia a los vampiros, si Laila no hubiera debido entregar su poción para soportar la luz del sol, Mercurio no tendría la posibilidad cierta de capturar a Carlo y volverlo su vástago con las consecuencias que eso tiene... Estaría sometido a sus instrucciones hasta que tenga 100 años y por lo tanto vivir bajo las reglas de Mercurio por todo ese tiempo...


Mientras volaba por la sala, tenía un ojo sobre mi hombro y la inevitable sensación de persecución que me alteraba el ánimo a ratos y que controlaba repitiéndome que esta era la única manera de salvar a mi familia del posible futuro que me había planeado Mercurio y créanme las predicciones eran atroces, Mercurio se cobraría de la muerte de Luisa, la hermana de Laila y de mi invitación a la comunidad, con Carlo... Mi Carlo.


Con un pincel en mano y lienzo enfrente, deje a mi mano moverse por la tela formando figuras, luego pintando a groso modo, para terminar pintando los detalles de un paisaje, cuando eran la hora de ir por Maura, mi celular pitó dos veces y deje todo de lado para cambiarme la ropa y salir por mi hija. La sensación de que estaba cerca del desastre se acentuaba, la cercanía con ese desastroso final era tan palpable que podría decir que iba en el recorriendo en el carril del costado, todo esto me distrajo y casi chocó como tres veces, para cuando llegué por mi hija, la patibularia me obligo a sentarme en una silla y tomar un vaso de agua con azúcar argumentando que estaba muy pálida, pero la verdad solo quería correr a casa y ver llegar a Carlo sano y salvo.


Para cuando regresamos los veinte cinco minutos, que demoró en llegar Carlo, me parecieron una tortura, pasaban demasiado lentos y bastó la voz de Carlo entrando por la puerta, para acelera el reloj, así que sin darme cuenta eran las dos de la mañana y yo no pegaba un ojo mirándolo, sintiéndome extrañamente nostálgica y queriendo que sus brazos nunca se fueran a despegar de mi... 


Entonces supe que no podía decirle nada a Carlo, en el segundo que le dijera que Mercurio estaba buscándolo para vengarse de nosotros, Mercurio lo sabría y entonces buscaría un nuevo plan, uno tan elaborado como este, uno tan complejo y lento que no me diera cuenta en qué momento inició y cuando se gavillaría... Era mejor saber que Mercurio actuaría el día y a la hora que lo haría ante la incertidumbre, porque francamente no la soportaría, ya tendría tiempo Carlo de perdonarme por haber callado y ya tendría modo de solucionar las cosas con él... Porque su vida es ahora lo más importante. 


La mañana previa a ese día fue más difícil de lo que imaginé jamás, me dolía la garganta y cuando Odette entro a mi casa, llevaba algo que me obligó a beber y que me dejó un poco aturdida, Laila llevó a Maura al jardín mientras que Odette me obligaba a salir de la casa a comprar al supermercado para poder hacer una cena como la gente, aunque ambas sabíamos que esto era solo una fachada para aparentar normalidad y no era necesario.


Volvimos al medio día con dos bolsas de ropa y las compras del supermercado, la mirada de Odette era de alegría ella no había comprado ropa nueva hace tanto tiempo que se sintió libre de hacer y gastar, la acompañe a todos lados entramos a mirar hasta por si acaso  y cuando era demasiado notorio que esto a mi no me interesaba nos íbamos de la tienda. Finalmente fuimos a las compras del supermercado, que debo decir fueron más fáciles que las de ropa. Quizá sea bueno explicar que los vampiros tienen dinero, mucho considerando que no lo usan prácticamente para nada, así que si ella hubiera querido comprar la tienda entera, no sería problema para ella, por eso cuando hace años Julián me ‘heredó’ dinero, fueron dos mil millones, porque de verdad él no dimensionaba cuanto era mucho.


En casa ella preparó todo mientras yo pintaba y la verdad esto no era tan extraño tampoco, yo solía dejarla cocinar y ella simplemente no me daba oportunidad de preparar nada, dado que sus recetas eran mucho más elaboradas, ricas y agradables que las que yo sabía, me faltaba media vida para poder llegar a ser tan buena cocinera como ella…


En fin, faltaban dos para las cinco de la tarde y salimos rumbo al jardín, a buscar a Maura, todo de acuerdo al elaborado plan de respaldo que habíamos hecho... En el jardín, pedí el baño y desaparecí en la otra dimensión, Laila hipnotizó a la patibularia para que dijera que me quedaba a una reunión de padres. Luego de eso le daría la mamadera a Maura quien debía tomarse la leche con las hierbas que la protegerían de cualquier vampiro que no fuere Laila, Julián, Federic, Odette, Deméter y Julián, así que mi hija estaba a salvo, lo único que faltaba era encontrar a Carlo y darle a beber el hechizo que habíamos armado con Laila hace una par de noches y que demoramos cerca de un mes en elaborar correctamente y que podría evitar que Mercurio lo transformara en vampiro en algo así como 5 días, si todo salía bien.


Así crucé media ciudad volando de la mano de Julián y tratando de pensar que todo saldría bien, aunque la angustia me tenía el corazón apretado. Llegamos a la oficina de Carlo y aunque parezca extraño, él ya se había ido a casa, así que tratamos de seguirlo a casa, pero cada vez que estábamos a punto de alcanzarlo algo sucedía, finalmente lo encontré en la panadería a media cuadra de casa.


"Hola amor, pensamos lo mismo"- dijo divertido.

"Así parece."- respondí devolviéndole la sonoriza.

"Que traes en la mano?"

"Es sólo agua, ¿quieres?"- respondí pasándole el hechizo y él abrió la botella y luego de un trago me la devolvió.


Le sonreí y tomé su mano, caminamos hacia el mostrador y atravesamos al otro lado, Carlo pareció extrañado, el silencio, no había nadie a nuestro alrededor y luego de dos segundo entendió todo, yo esperé a que fuera asimilando lentamente lo que había pasado.


"¿Estás bien?"

"Si."

"¿Sabes dónde estamos?"

"...¿En la otra dimensión?"

"Si, ahora podemos hablar tranquilamente, pero tenemos poco tiempo, así que bebe esto -le pasé la botella- y yo te explico."

"Pero..."

"Carlo tienes que creerme, tú necesitas beber esto."

"Esta bien."


Así que en los cerca de dos minutos que tenía, expliqué todo lo que sucedía lo más condensado  simple y rápido que pude, cuando terminé Carlo me miraba algo mareado.


"...¿Entiendes lo que te digo?"

"Siii -dijo como desinflando la letra i-... Entiendo..."

"Bien debemos volver, tu vas a volver a casa, yo estaré allí. en unos veinte minutos, los hermanos te van a estar esperando, yo voy a llegar en colectivo, se supone que estoy en el jardín infantil de Maura. Bien te llevaré hasta el otro lado, pero no cruzaré."


Carlo se acercó a mí y me abrazó con fuerza, me besó con fuerza y luego de eso lo dejé junto al pilar donde habíamos desaparecido, con la bolsa de pan llena y una mirada extraviada.


"Recuerda actúa normal"- le susurré antes de desaparecer para volver al jardín de Maura.


Julián reapareció junto a mi en la otra dimensión y luego de una mirada de significado que no supe entender, me acompañó hasta el jardín de Maura, me dejó en el baño y desapareció.  Luego de subirme al colectivo y emprender el regreso de casi treinta minutos, mi corazón se soltó un poquito, el miedo daba paso a la esperanza, si todo estaba bien encontraría en casa a Carlo, Maura y Laila con sus hermanos, tal vez incluso a Julián... El brillo del mar, la idea de miedo y la esperanza se mezclaban.


'Que todo salga bien, por favor', repetía mentalmente. 'Que todo salga bien...'


viernes, 9 de agosto de 2013

Estas en mi vida (Parte 60)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Julián

La semana de altos y bajos, la mirada de Carlo preocupado por mi abrupto cambio con los hermanos de Laila y las preguntas de Maura sobre Federic, me hicieron estallar el viernes por la tarde y la respuesta a mis lágrimas llegó de parte de Julián…


“¿Cómo llegaste hasta aquí?”- dije todavía llorando por haberle gritado a mi hija

“Estaba en la otra dimensión, Laila me contó lo que pasó hace un mes y medio, así que vine para cuidarte, si bien le prohibiste a ellos estar cuidándote, no dijiste nada respecto a mí.”

“Tú eres…- dije entre lágrimas- un manipulador, que rayos no entienden ustedes los vampiros de lo que digo… ¡No quiero a nadie en la otra dimensión!- grité con rabia-... Déjenme en paz por favor”- continúe con un la voz rota por los gritos.

“Primero cálmate, ven conmigo- dijo tomándome por la cintura y llevándome hasta la silla más cercana- y ahora bebe esto".-dijo con un vaso de agua en la mano.

“No quiero- dije aún molesta- Vete…”

“Bébelo y hablemos un poco me iré en cuanto te calmes.”


Lo miré desafiante, porque no se iba, que rayos tenía en su cabeza que no entendía una simple petición, bebí el agua y me comencé a tranquilizar mi respiración, mi hija estaba en sus brazos y lo miraba con curiosidad, el parecido entre Carlo y Julián era tan grande, el color de su pelo, su modo de hablar, incluso el tono de su voz era similar, así que mi hija creyó primero que era su padre, hasta que la tomó en brazos, tal vez fue su aroma o el hecho de que no la llamará “Mi pequeña princesa” cuando la tuvo sobre sus brazos, el caso es que algo hizo que mi hija supiera que no era su padre y que le llamara la atención su parecido así que lo miraba con total interés. Tomé el vaso y bebí un poco más, todo regresó a la calma, logré centrar mis ideas, ordenar mis miedos y calmar mi ira, miré a Julián que seguía mirándome a la espera de que me calmara.


“Ya estoy más tranquila. -dije secando mis lágrimas- ¿Qué le echaste al agua?”

“Solo un poco de pasiflora.”

“Para la próxima, mezclara con manzanilla el efecto es más lento, pero dura más tiempo- le dije recordando lo que Laila me había enseñado sobre plantas-, ¿por qué entraste a mi casa sin anunciarte?”

“Te vi salir de tus casillas y solo actué…”

“No quiero a nadie en la otra dimensión, si vuelvo a saber que hay alguien bloquearé mi casa en esta y en la otra dimensión, avísale a Laila que no los quiero cerca, a “NADIE”… Ha sido suficiente de ustedes en mi vida por un buen rato.”

“Estas exagerando...”- comenzó a decir Julián y los tres golpes en la puerta nos distrajeron.


Me levanté y miré por el ojo de la puerta, Viviana y su hija estaban del otro lado, por un segundo pensé en no abrir, pero simplemente tome la manilla, la gire y salude a mi hermana, tratando de esbozar una sonrisa, ellos entraron y Maura corrió a saludar a su prima, tomadas de las manos se fueron a jugar al cuarto de mi hija.


“¿Cómo estás?”- preguntó Viviana mirándome a los ojos, que probablemente tenía rojos por el llanto.

“Bien. He estado mejor, pero hoy…”


Ambas entramos a la cocina y para mi sorpresa Julián seguía allí, lo miré y tratando de borrarlo imaginariamente de mi cocina, pero él se levantó, sonrió a Viviana y volvió a su puesto en donde tenía una taza de café…


“¿Cuándo llegaste a Valparaíso?- dijo Viviana, a quien le había dicho que Julián se había ido a vivir a Buenos Aires, por su empresa.

“Llegué a Chile hace un mes y a Valpo hace poco- respondió-, veo que tu hija está grande. ¿Cómo está tu vida de Casas?”

“Bien, Pablo está postulando a un ascenso en la empresa, ha sido interesante casarse, podrías practicarlo alguna vez tú”- el comentario ácido no hizo mella en la sonrisa de Julián.

“¿Quién te dijo que yo nunca he estado casado?”- respondió el divertido.

“¡Ha!, yo creía que…-Viviana se vio pillada en su propia trampa y yo me molesté con él que ahora disfrutaba de la encrucijada.

“Tu hermana no fue mi primera relación en la vida y tampoco tiene porque ser la última.”- respondió seriamente y algo de lo que dijo me dolió.

“Claro, no tengo porque ser tu última relación, pero no es necesario hablar de esos temas. Viviana está felizmente casada, Caro y yo estamos juntos y tenemos planes de casarnos - cuando dije esto, otra vez me dolió el corazón cómo su una grieta se produjera o algo así- y ahora solo faltas tú Julián.


Los tres nos quedamos en silencio mientras que Viviana, se preparaba un café y yo recogía unos paños de platos que había tirado en el suelo, cuando había estallado en ira porque mi pequeña había preguntado por Frederic como por novena vez en la tarde.


“Bueno, ahora que sé que están bien y que tu hija es realmente grande y hermosa, me retiro. Gracias por el Café y la compañía”-Julián se levantó, se acercó a mí y me abrazó.


Los largos segundos de su abrazo, terminaron de disolver mi rencor con los vampiros, lo rodee con los brazos y sentí que se suavizaba mi dolor y una mezcla de calor se formaba en mi pecho, luego se acercó a Viviana y la beso en la mejilla. Ambos salimos al pasillo lo miré a los ojos con un poco de vergüenza por la rabieta que me había visto hacerle a Maura, mi mala reacción y luego de otro abrazo extraño me beso la frente y abriendo la puerta se fue dejándome parada frente a esta, sin saber qué decir. 


Un par de segundos más tarde reaccioné y regresé con mi hermana. La tarde en casa con mi sobrina y mi hija haciendo juegos hasta con las cucharas para comer fue agradable, menos mal que no jugaron con la comida...


A las seis, llegó Carlo de la oficina y dejando el maletín en la puerta nos fue a hacer compañía, yo preparaba un pastel de manzana y Viviana calentaba la cena de su hija y la mía, en el microondas. El resto de la noche, la alegría y las risas, Carlo y las anécdotas con la fotocopiadora, todo en esa calma familiar que extrañaba, así que para la noche cuando Maura dormía profundamente, Viviana y su hija habían tomado rumbo a su casa y Carlo se estaba acomodando junto a mí en la cama, me pregunté si debía o no contarle que Julián estuvo en casa… y cuando me di cuenta que estaba pensando esto, simplemente le dije.


“Julián estuvo hoy en casa”- dije de un tirón.


Para mi sorpresa pareció no importarle.


“Lo sé, fue a mi oficina hace una semana, quería saber cómo estabas y me pidió permiso para venir a la casa.”


Me levanté y lo miré a los ojos extrañada.


“¿Por qué no me dijiste que estaba en Chile?”

“No lo creí importante- dijo en tono suave-, después de cómo se fue de nuestras vidas y lo poco que te importa realmente, no le di importancia. Han pasado cuánto… ¿Tres años y medios? Tal vez más tiempo y ni tú, ni yo volvimos a hablar de él, o a saber de él. Supuse que no era relevante, además que querías que te contara, ¿Que me pidió permiso para verte y que le dije que sí?... Qué más da que le diga yo, si lo que importaba era lo que dijeras tú y no tuve tiempo de comentarte nada, durante el fin de semana, así que esperé a que apareciera, y que tu decidieras que hacer… Como siempre ha sido.”

“Mmm… Fue raro, vino en la tarde poco antes de que llegara Viviana, sólo se tomó un café y se fue, se veía distinto…”- le dije mirando a la ventana.

“¿Cómo distinto?”

“No lo sé, realmente me tomó por sorpresa que viniera, ya sabes que estuvimos juntos siete años y no terminamos de un día para otro, me costó mucho sacarlo de mi vida, tanto como admitir que era tú con quien quería una relación… Julián siempre va a tener un lugar en mi historia, no puedo borrar lo que vivimos juntos, pero ahora se veía diferente de cómo lo recordaba, sabes qué fue lo más extraño- él asintió con la cabeza-… Maura creyó que eras tú y cuando la tomó en brazos le dijo ¿Tu no papá… tú quién?’ y él se presentó…”

“No me parece gracioso, nosotros no nos parecemos tanto.”

“Emocionalmente no, pero físicamente sí, se parecen mucho.”

“Déjalo mejor…”

“No te puedes molestar por algo que deberías tener claro, nos conocimos por el parecido que tiene ustedes… ¿O no te acuerdas como te conocí en Madrid?”


Carlo se sentó en la cama y me miró a los ojos, un poco molesto y otro poco divertido, luego dijo algo que me desarmó.


“¿Estás diciendo que me confundirás con Julián?”

“No jamás… Tu aroma es diferente, tus besos- dije besándolo- tus manos y la sensación que me dan- dije tomando su mano y llevándola a mi pecho-. Todo en ti es diferente de él… Pero a golpe de vista se parecen mucho y es claro que uno puede confundirlos a simple vista- dije mirando otra vez a los ojos-, pero esto- lo besé con fuerza-, no hay como superarlo.”- le dije volviendo a besarlo y acercando mi mano a su entrepierna.


Carlo de rió un poco y luego me besó con pasión, sus manos recorrieron mi cuerpo, el roce apretado de sus cuerpo contra mi pecho, subió su mano llegando hasta mi cara para sacar mi pelo que estaba revuelto y mirarme a los ojos con esa chispa de lujuria que conocía tan bien, me desnudó en un segundo, me miró como si estuviera mirándome por primera vez y luego comenzó a besarme lentamente por el pecho y bajando hasta mi ombligo, donde levantó la vista para sin decir nada, advertirme lo que haría…


La noche fue tan corta, que cuando amaneció estábamos recién quedándonos dormidos, me sentía tan viva, tan feliz, lo había dejado ser, no le había pedido nada y lo había recorrido como si nunca hubiera visto su cuerpo, porque me gustaba esa sensación de que todo era posible, recorrer su espalda a besos, mientras que descansaba a mi lado exhausto, sentirlo despertar otra vez con esa pasión desbordante y volver al éxtasis...  Que no había nada más en mi cabeza que nosotros.


Mi hija estaba acostada a mi lado cuando desperté, tenía su mamadera y al parecer en algún minuto me puse el pijama, aunque la verdad no lo recordaba. La voz dulce de la pequeña, contándome algo que no lograba procesar porque estaba muy dormida y Carlo entrando con la bandeja del desayuno, solo sonreí, mirando a mi familia.


La mañana en la cama y el medio día organizando una salida al aire libre, para finalmente salir cerca de las cuatro de la tarde con un sol tibio hasta la playa en Con-Con, ya había empezado el verano aunque no el calor de lleno y las playas no tenían tanta gente, así fue la tarde de arena, juegos en la playa y risas me devolvió la fe en mi vida, Carlo se bañó en el mar y eso es un gran avance… El agua en las costas de mi país es tan fría, que hay que tener valor para meterse al agua y claro yo figuraba metida hasta las rodillas con Maura en brazos y el que no asomaba más que la punta del pie y se devolvía, hasta que salió corriendo y me metió de lleno, lo que me hizo reír y cuando llego hasta donde estábamos nosotras mojado y helado, me abrazó dándome un beso con sabor a sal y haciéndome tiritar de frío. Regresamos a casa con Maura durmiendo y realmente agotados, creo que me quedé dormida cuando apoyé mi cabeza en la almohada o tal vez antes.


El domingo fue igual de divertido, sólo que esta vez fuimos al Jardín Botánico en Viña del Mar a una feria de época con carros de comida, luego pasamos a la Av. Perú, a la plaza donde Maura aprendió al fin a columpiarse solita y mientras movía sus piernas adelante y atrás, me sentí orgullosa de que pequeña fuera tan grande. Ya a eso de las seis fuimos a comer helados y claro yo termine dejando el mío y comiéndome el de mi hija antes que ella se terminara de manchar toda la ropa, Carlo tomo tantas fotos que cuando llegamos a casa, mientras revisaba que todo estuviera bien, selecciono un par para mandarlas a imprimir y agrandar, en su computadora.


Cuando entro a la pieza, lo miré con gusto, se acercó a mí lentamente, con sus brazos a los lados, mirándome como si estuviera atravesándome con la mirada, caminó hasta mí y me besó con esa dulzura suya que es previa al deseo, esa sensación de que quiere derretirme en sus manos y yo lo bese mientras que mis manos recorrían su espalda, su pecho, sus brazos y el botón de su pantalón…


Lo amé, lo amé lentamente y fui suya, suya por completo, nos quedamos dormidos desnudos y despertamos con el sonido del despertador. El lunes y sus cosas nos separaban, mientras que en mi pecho seguía esa sensación de calma que me decía que cuando llegara, después de terminar las tareas del día y las de padres seríamos otra vez pareja, otra vez hombre y mujer. Pero mi día recién comenzaba y sus rarezas también. 


Estaba en la cocina después de haber dejado a Maura en el Jardín de niños y alguien tocó la puerta de la cocina. Como era obvio que estaba en la otra dimensión, supe que debía ser un vampiro.


“Adelante.”- respondí sin voltearme y el vampiro ingresó a mi cocina, cuando voltee a ver quién era me quedé sin palabras.

“Hola- dijo en esa voz que parecía seducir y que me provocaba la necesidad de seguir escuchando-, quería hablar contigo- termino de decir Federic.

“Bien, habla”- respondí aun aturdida por su voz y esa sensación.

“A pasado tiempo y hemos tratado de cumplir lo que has pedido, pero me temo que llego la hora de volver a protegerte desde la otra dimensión, así que quería pedir tu permiso para hacerlo.”


Lo miré y reconocí, en su tono de voz, la preocupación.


“¿A qué te refieres con que ha llegado la hora de protegerme? ¿Protegerme de qué?”.

“Es complicado, pero está en tus predicciones y es mejor que no sepas todo, o tal vez que las leas tu misma, para que saques tus propias conclusiones, sólo te puedo decir que ha llegado la hora de hacerlo y que quiero tu permiso para estar desde el otro lado cuidándolas.”

“Te refieres a mí y a Maura… Federic, creo que todavía no he logrado aceptar lo que he visto, ¿se supone que tú te enamoras de mi hija y cuando ella sea mayor la vas a volver vampiro?”

“No, yo ya amo a tu hija, solo que ella es una pequeña y debe vivir, debe volverse mujer y vivir cosas que aún no ha vivido, debe estar dispuesta a amarme como soy, solo así, pensaría en volverla vampiro, antes jamás.”- declaró enfáticamente.”

“Y que te hace creer que yo estoy de acuerdo en que tú vayas a tener una futura relación con ella, tú de entre todas las posibilidades- dije levantándome de mi silla molesta-, tú un vampiro. Es una niña su destino no está escrito, yo predije algo, pero no implica que sucederá, solo que existe la posibilidad y eso deberías saberlo mejor que yo, ¿por qué crees que mi hija se va a enamorar de ti?”

“Porque lo siento”- respondió mirando sus manos sobre la mesa.

“Lo lamento, si de mí depende no volverás a acercarte a ella, así tenga que usar la magia en tu contra, entiéndeme es mi hija, el ser que más amo en este mundo, mi descendencia, yo la quiero ver feliz, con familia, sufriendo por cosas normales, no por vampiros, menos por la lucha entre el día y la noche, mucho menos por una vida que ni siquiera yo escogería.”

“Ese es tu problema, tu escogiste esta vida, dar vuelta la espalda al amor de Julián y a la posibilidad de una eternidad con él, tú quisiste envejecer junto a Carlo y ahora que no vas a envejecer, que eres inmortal, ¿Qué vas a hacer cuando tus bisnietos te vean y vean a una mujer más joven que sus madres?... ¿Qué?... eres una hipócrita, quisiste creer que mi inmortalidad era un problema, pues mira la tuya.”

“Válido - respondí seca y sin infracción en la voz-, no voy a envejecer, pero cuando accedí a esta locura era eso o la muerte y dejar a Maura sin madre, ¿realmente consideras que es hipocresía? No seas infantil a tus cuántos… cinco mil o cuatro mil años, ¿no has aprendido que lo mejor para un niño es vivir con su madre?”

“Pero igual eres inmortal”

“Si una inmortal que tiene un corazón débil, ¿lo recuerdas? Todavía puedo morir, sólo no voy a envejecer… Pero Federic… Yo no le di la vuelta al amor de Julián, por si no has escuchado la historia, quien trajo a Carlo y se fue de mi vida, fue él. 

Julián ya sabía que iba a pasar, cuando supe que estaba embarazada de Maura, el regresó y no lo hizo por quedarse, lo hizo para verme disfrutar de que cumplía mi deseo de ser madre, ni siquiera se le ocurrió que yo podía estar pensando ser vampiro para estar con él…
No, él quiso hacer las cosas y dejar a un lado lo que yo quería, solo lo que él entendía que querría en la vida, él mató nuestro amor… Yo… Hice todo lo que pude por amarlo… Pero ya no pude más… Tanta manipulación, tanto secreto… No pude más y cuando decidí estar con Carlo, después de que aguantó todos mis desaires, toda la incertidumbre, lo hice consciente de lo quería y nada más, más el cariño se puede volver amor y Carlo tuvo la paciencia de esperar a que lo amara y ahora lo amo, tanto o más de lo que amé a Julián, y créeme eso no se puede hacer por arte de magia, eso se construye, se cultiva, se vive.”


Federic me miró con un poco de celos y luego se levantó, se acercó a mí y se arrodilló en el suelo.


“Por favor, déjame cuidar de ti y tu hija -rogó-, no podría perdonarme que algo les sucediera.”


Lo miré desconcertada, un vampiro rogando…esto sí que parece ciencia ficción… Pero solo me acerqué y lo levanté por los hombros.


“Si es tan importante para ti, puedes hacerlo, no me molesta que estén en la otra dimensión, y recuerda que si quieren venir a esta tienen que avisar. Sólo no lo hagan todos juntos y dile a Laila que aún no los he perdonado, pero creo que tal vez hay verdad en tus palabras y me da miedo ser demasiado orgullosa para aceptar su ayuda. Ahora por favor vete, quiero volver a mis cosas.”


Federic se levantó con una sonrisa leve en el rostro, la verdad es que me sentía incómoda con tanta parafernalia y en alguna medida halagada, en el fondo de mi cabeza estaba la frase de Federic : “A llegado la hora de protegerlas”… ¿Protegernos?… ¿De que?...


miércoles, 7 de agosto de 2013

Estas en mi vida (P59)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

El plan de Federic


Miré mi libreta y cuando trate de escribir lo que pasaba después de que me desmayaba no pude, creo que me superaba el sentimiento de rabia, era tan obvio todo y tan ilusa al creer que ellos serían diferentes conmigo solo porque era en parte como ellos que miré la hoja en blanco y no pude escribir nada, Sé que debí escribir ese mismo día todo, porque no tenía idea de lo complejo que se volvería el presente y lo difícil que sería recuperar todos estos recuerdos en este ejercicio de transcribir mi vida para no olvidar lo que pasó...


Mientras que los días pasaban en una especie de espiral de sensaciones que iniciaban y terminaban con ello, quise mil veces relatar lo que había entendido, pero no podía, quise narrar lo que viví, pero me parecía absurdo, mi vida parecía estar en una especie de status quo que me parecía absurdo… Por eso cuando al fin reuní las fuerzas para redactar lo que sucedió esa misma tarde, ese mismo día, después de que desperté del desmayo tardé tanto…


Aunque recuerdo vagamente como llegue a mi cama, parece que Federic me tomo en brazos, aunque no lo aseguro, si recuerdo su voz susurrándome que todo iba a estar bien, pero yo no creía nada, ya no creía en nada… desperté en mi cama sola, los cuatro vampiros en la cocina entretenían a Maura que al parecer quería estar conmigo, porque cuando entré por la puerta aun mareada y desconcertada, corrió a mis brazos y se aferró a ellos como si necesitara saber que estaba bien y entera.


Me acerque a una silla y me senté con Maura en brazos, los miré y traté de acordarme que había pasado, las imágenes en mi cabeza, el repentino entendimiento y mis cuadros… Y entonces los miré con cara de odio y aferre a mi hija a mis brazos, pero ellos no hicieron nada, sentados los cuatro se habían sentado frente a mí, sin expresión en el rostro, en torno a la mesa y me miraban , esperaban a que yo dijera algo.


Laila se paró de pronto y me trajo un vaso con agua y azúcar, lo extendió y susurró bébelo. Pero lo dejé sobre la mesa y pensé en todo el tiempo que habían estado conmigo y en todas las cosas que habíamos vivido y en cómo mi vida había sido mejorada gracias a ellos y al mismo tiempo como se estaba complicando… Sólo quise gritar.


“¿Por qué no me dijeron nada antes?”- reclame con la mandíbula apretada.

“No podríamos”- respondió Laila.

“Me viste obsesionarme con este tema, pintar como una loca y no fuiste capaz de decirme que era lo que estaba viendo… ¿Cómo? ¿Qué clase de personas son?… Claro no son personas, ustedes son vampiros, sin alma, sin interés real por nada que no sea su propio deseo… ¿Y yo?... ¿qué soy yo para ustedes?… Un experimento, ¿su intento inútil de entender a los seres humanos?... Tan poco les importa lo que me pasaba que me dejaron en una completa ignorancia por casi cinco meses... ¿por qué Laila?, ¿por qué si soy “tu” creación?, no dijiste nada… Me consideras una suerte de hija tuya de algún modo ¿y no te importó nada?… ¿cómo podías entrar todos los días a mi casa, si sabías lo que veías?… ¿cómo?”


Maura estaba asustada, me veía hablar fuerte y me veía llorando, mientras que los cuatro hermanos escuchaban mis descargos sin mover ni un músculo, los cuatro parecían estar de acuerdo con mis descargos o algo así y entonces, reparé en la libreta que sostenía Odette, una de las tantas que contenían mis predicciones y guardé silencio. Me levanté sosteniendo a Maura en una cadera y le arranque de la mano la libreta, revisando las páginas que tenían marcadas y luego una chispa de odio ardió en mis ojos. Ya había predicho que haría y ellos sabían lo que haría a continuación… ¿Los voy a perdonar?... 


“¿Cómo?“-pensé desconcertada.


“Con el tiempo”- dijo Federic en un tono cálido y amable.

“Bien, pero eso no será hoy, ni ahora… Ustedes sabían que la persona a la que pintaba era mi hija, que lo que pintaba era su transformación a vampiro y que la persona que manipulaba todo esto no era Mercurio, eras tú Federic… ¿Y aun así no dijeron nada?.... Así que fuera de mi casa antes de que…”- los cuatro se levantaron al unísono y me miraron con respeto, o algo así- “No me interesa que me cuiden en la otra dimensión, los quiero lejos de mí y familia, hasta que los pueda ver a la cara otra vez, o si no - dije dejando la amenaza repetirse en mi mente 'Les prohibiré su entrada en este y en la otra dimensión'-… Está claro?”


Odette asintió y luego lo hicieron todos. Miré a Laila que se resistía a marcharse y cuando los tres hermanos habían salido por la puerta, ella me miró esperando algo, pero francamente ¿que le iba a decir?, no me rijo por sus reglas, no soy como ellos y no puedo justificarlos, ni sé cómo voy a perdonarlos, así que aguardé en silencio a que también se fuera.


Para cuándo Carlo llegó esa noche, me sentí tranquila y él se veía relajado, supe por sus pensamientos que estaba feliz de llegar a casa y no ver a los vampiros. Me pregunté si podría contarle lo que había pasado y me armé de valor varias veces, pero al final ganó mi miedo, así que no le dije nada. Esa noche mientras me abrazaba para dormir lo sentí tan extraño, como si nos separará algo y tuve miedo, me daba vueltas en la cabeza la idea de que habíamos decidido estar juntos y ser una pareja, después de lo que había pasado en Colombia, y que tal vez ahora con esta nueva ruptura en mi vida con los vampiros ¿podría pasar algo entre nosotros que nos alejara?… Y cuando estaba por pensar esto, me pregunté si podría sobrevivir sin Carlos, ¿podría acostumbrarme a no verlo?, ¿y no amarlo?… La verdad, no lo creo. 


Así que voltee a él, lo besé y sin palabras supo lo que quería, fue mi cómplice de seducción y me amó como sólo él lo sabe hacer, devolviéndome a ese nosotros que me agrada, ese nosotros tan humano y tan real, que me hace olvidar que hay vampiros en mi vida y que hay un lado oculto de mi familia.


martes, 6 de agosto de 2013

Martes 2013

Admito que era su aroma, sus manos y su fuego, admito que no era algo que hubiera pensado, admito que no lo esperaba y admito que me fascinaba, que cuando sentí su cuerpo desnudo contra el mío, solo tenía en la cabeza la pregunta cómo era posible? Pero nada de lo que había pasado tenía mucho sentido, que más daba.
Desperté de sobresalto, hace cuanto que no lo veo… ha verdad el vienes, porque desde que me empeciné en olvidarlo él regresa a mi vida intermitente como un amigo distante, o un conocido en realidad, un conocido que busca mi amistad?... no lo sé… pero tampoco es que le haya puesto trabas para cercarse, la verdad no sé cómo se supone que tengo que hacer las cosas, ni que se supone que debo sentir, lo único que sí sé, es que puedo evitar su recuerdo hasta que llega la noche y lo más complejo es mi insomnio… que me tiene hace como dos semanas durmiendo cerca de cinco horas por día, así que anoche cunado finalmente me había quedado dormida, despertar de sobre salto y soñando con él, me descolocó. Pero como en otros momentos en los que los conflictos del corazón se mezclan con la razón, me declaro en total desarme y desconcertada, quiero conciliar el sueño y no puedo…
Vuelvo a mirarme en el espejo, trato de sonreír a mi reflejo y no lo consigo, espero a que las horas me ayuden a salir del estando insomne y la verdad ni la programación de la tele, ni mi firme convicción de que debo dormir logran hacer nada. Finalmente me levanto y preparo un pan con miel, me acuesto cuando acabo de comer y me duermo profundamente, tanto que cunado despierto y mi hijo reclama su leche, me pregunto en qué momento se acostó a mi lado y entonces me pregunto porque si cuando estoy insomne no sueño, anoche estaba soñando?...
La mañana y las cosas de la oficina me sacan del sistema de reclamos personales y emocionales, para el final del día quería sentir que tengo el control de mi vida, pero para variar me doy cuenta que mi copiloto de vida ha reinado más que mis propios deseos y que para variar estoy comiendo tallarines con algo, cuando quería comer puré o arroz o cualquier otra cosa… pero mi hijo ha logrado que mi dieta alimenticia sea esta tallarines… descanso acostaba en mi cama, regresa la calma, regresan sus recuerdos vividos y regresa el sueño a mi cabeza, tengo la sensación de que hay algo que era importante en ese sueño, pero me gana la escena de nosotros y agotada mis neuronas me piden las deje en paz, así que me anestesio enchufando mi consiente a la tele y de pronto…

Claro, estábamos en mi casa… en mi casa, en mi cama… pero no era esta casa, ni esta cama, pero si eran mías… y recuerdo otro sueño hace… UF! meses, donde había una escena similar… en mi casa y había un reloj, trato de revisar el ultimo sueño en busca de ese reloj… porque en el primer sueño marcaba la fecha… fecha que por lo demás esta borrada de mi registro de memoria… pero era una feche lejana, o tal vez solo lejana al sueño… revuelvo mis neuronas, pero no lo recuerdo… no lo recuerdo, recuerdo la hora, que francamente no es tan relevante, las 9:45… aunque si lo analizo es raro que estemos juntos a esa hora… luego vuelvo a tratar de recordar, había sol o era de noche, su cuerpo, mis ojos cerrados. Rayos! no lo sé… detalles, quiero los detalles, no la sensación… cierro los ojos cansada de esta investigación de escena, qué más da tanto detalle?... déjalo… déjalo ya, le reclamo a mi consiente y me quedo dormida esquivando la sensación de que lo extraño, porque todavía lo extraño.

Juntos P1

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Encuentros

Su pelo suelto al viento, sus pasos acelerados y el impulso para saltar a unos centímetros de él, estaba feliz. Tenía las manos un poco mojadas, la espera y los miedos habían provocado un poco de inseguridad, pero todo se desvaneció cuando cruzaron sus miradas… estaba aquí.
Caminaron en medio de la gente, no hablaban, solo se miraban a ratos, ellos parecían no necesitar nada, ella reía y lo miraba, el reía y miraba el camino, ambos en absoluta alegría, como si no importara nada.
La hora, el atardecer, el frío y las pocas ganas de separarse se mezclaban con las pocas palabras, y las risas de ambos al atropellar sus intentos de decir algo, reían como solo lo hacen los enamorados, porque así se sentían.
“Te estaré esperando”
“Te quiero”
“Yo también te quiero”
“Te extrañaré…”
Soltó su mano con la sensación de que desarmaba un lazo y la sensación de que esto le dolía físicamente la entristeció, subió los escalares del bus y no quiso voltear, le dolía el cuerpo, los brazos…

Pasaría un día, una tarde, una semana y no supo nada de él, algo habría pasado… algo le habría pasado? Pero negaba esta posibilidad, no quería creer que él no estuviera bien, no quería imaginar algo malo, aunque en su cabeza los escenarios eran de película de terror.
“Donde estarás?”- se escuchó preguntar esa tarde en voz alta.
Y la respuesta llego como mensaje a su correo electrónico, lo vería al día siguiente. Así que después de llegar a casa, buscar que ponerse y mirarse cien veces en el espejo convenciéndose que todo estaría bien, decidió irse a dormir.

La mirada perdida en el infinito, la intensa angustia, la falta de calma y las manos temblorosas, ella lo esperaba, pero no esperaba lo que vio… Su pelo estaba corto, su ropa… él… él había cambiado.
“Hola”- le dijo sonriendo mientras que se le acercaba.
Ella lo miro para estar segura de que no se equivocaba y cuando tomo su mano, supo que era él… la misma sensación dulce y tranquila, le recorrió el cuerpo, sus brazos la rodearon y era su aroma, era él y se alzó para besarlo, fundiéndose en sus labios…
“Me extrañaste?”. Dijo él cuando caminaban juntos de la mano, pero ella no dijo nada- yo te extrañé mucho, a ratos pensaba que podría pasarte algo y no saberlo jamás, tu silencio me inquietaba.-dijo y sus palabras le retumbaron en la cabeza.

Lo miró extrañada, creía que era el quien no se había querido comunicar con ella… pero no dijo nada, solo dejaba que fluyera su energía entre ellos, esa paz que parecía proyectarse a todo, luego él la besó, recorriendo con sus manos su espalda y sintiéndola mezcla de deseo y tranquilidad… la adoraba, la sentía tan suya.
Caminaron la tarde entera, rieron cuando no supieron que pedir en el café y la mesera los miro con enfado, quisieron caminar por la playa con la marea alta y se mojaron más que solo los pies mientras que jugaban a ir a venir por la arena…
“Eres feliz con migo?”- preguntó él mientras ella corría por la playa.
“Si, lo soy”- respondió ella echándose a correr para distanciarse, le dolía ser así de franca, le costaba soltar sus miedos y aceptar que esto era bueno.
Él la persiguió, cayendo ambos al suelo, enredándose en la arena, riendo. La sensación de que todo era único, todo era para ellos, que nada podría amargarles la vida y que esto duraría para siempre los hizo olvidar la hora, el día y el lugar.
La noche los pillo abrazados en la cama y la mañana desnudos en el sillón, el desayuno frente a la tele y el almuerzo en la habitación, todo para no salir ni a dejar la basura fuera y tal vez abrir la puerta al repartidor de pizzas, para el lunes tenían que regresar a la realidad, se miraron y el tomo una decisión en ese instante cuando sintió que tenían que separase… Se vendría a vivir con ella a esta ciudad, se cambiaría de trabajo, dejaría su otra vida, porque junto a ella todo era distinto, pero no le dijo nada, aún quedaban miles de detalles que arreglar.
La semana de versos por correo electrónico, de mensajitos por teléfono, la dejó tan cerca de él que cuando lo vio, vestido de terno y corbata no se extrañó como la otra vez, corrió a abrazarlo y besarlo, en sus brazos todo era calma. Juntos por la ciudad, juntos en el café, juntos en la casa, juntos en la cama, juntos viendo el atardecer y entonces él la mira, se pierde en sus ojos y sueña, mientras ella descansa a su lado, él la abraza y desea que ese instante dura una vida entera, suspira y duerme junto a ella.

La mañana las cosas y antes de despedirse, antes de dejarlo ir, lo abraza como si quiera retenerlo, él la besa como si quisiera provocarla, ellos se miran y a puntos de tomar el camino de regreso a su vida, él sintiendo que la única manera de volver a sentirte pleno es con ella… pero ese sentimiento le da miedo.

jueves, 1 de agosto de 2013

Cerrar el corazón

Quería decirlo, pero me quedé en silencio, guardo mis recuerdos en el cajón y estoy comenzando a olvidar, tratando de cerrar el corazón y eso es raro a veces, no pudo evitar preguntarme si es lo correcto o no?

Ayer recordaba cuando asumí que ya no habría nada mas con el padre de mi hijo, aunque no son historias similares en lo absoluto, no tengo más con que compara. Esta es una rupturas en calma y de acuerdo, mientras que para todo efecto práctico el papá de mi hijo para mí había muerto, y lo llore como quien llora a un muerto, porque decidí que ese era el modo de superar todo lo que había pasado con nosotros, después de todo como le iba a alegar que estuviera comportándose como un cobarde mala clase?, él no estaba en Chile y mis reclamos, mis molestias y mi dolor quedaba suspendido en el aire, necesitaba salir de ese estado de frustración, así que murió para mi.

Por eso cuando volvió, me dolió tanto, me dolió saber que quería retomar el contacto, porque aunque no tengo ningún sentimiento posible hacia él como hombre, para mi él está muerto, me quedaba en la garganta atorados las cosas que quería gritarle todos mis reclamos, hacerle saber las cosas que no le dije ni en textos porque estaba embarazada y no quise ni pensarlas para que no afectaran al bebé … pero no podía y no sé cuándo podré descargar esa ira que me provoca saber que quiere ser ahora el hombre que no fue… no puedo evitar recordar que fue un desgraciado que dijo “ese es hijo de otro”… y un sinfín de otras acusaciones que son denostadoras y simplemente una canallada cuando uno está embarazada… Supongo que solo el tiempo me dará la oportunidad de hablar con él de forma frontal, porque hoy por lo único que tenemos la relación cordial al final del día es por el niño, nada más.

Volviendo al principio, estoy olvidándolo a él, el hombre que apareció como mis sueños me lo dijeron, y bueno ahora mi cerebro funciona en mi contra y me recuerda las veces que ha estado para mí y mis sueños de ese futuro juntos, me devuelven a la pregunta de cómo sería posible?… pero ya no peleo más con mi inconsciente y con mis recuerdos, pronto va a estar en el pasado y pronto va a ser un recuerdo tendrá que pasar unos meses más para que diga con toda propiedad que no me afecta y quizá mas tiempo, lo que no es malo este dejarte ir, y no es malo que no sea tan drástico como el que tuve que vivir con el padre de mi hijo, aunque insisto no tiene comparación…

Por otro lado, he soñado mil cosas que se han cumplido, he visto miles de historias que se han hecho realidad, mis sueños suelen ser premonitorios, pero esta vez no se cumplió y no puedo alegar al respecto, no soy santa ni pinto de monja, sé que hay cosas que hice mal, sé que él hizo cosas mal, así que he revisado la historia buscando mis errores y viendo como superarlo, porque olvidar y superar son cosas distintas, se que lo mejor es superar para que el día de mañana un coletazo no me duela emocionalmente y pueda decir de verdad que estoy feliz por él.

Por otro lado, mientras estuvimos juntos tenía miedo y no es para menos, entre la relación del padre de mi hijo y el comienzo con él, no cuento con ninguna historia que me haya valido la pena, no tuve más encuentros que un beso robado por un muchacho de dieciocho en un baile y que me devolvió a la realidad de que aunque aparente menos edad, los 18 y los 32 años, son un abismo que no puedo cruzar… y el Che que aunque pidió mi atención, nunca fuimos nada y que cuando llevaba dos meses tratando de convencerme, creyó que con esto lo conseguiría con su mentada frase de diez palabras que detesto recordar, porque me hace revolver las tripas, “Eres la mejor con que he estado en la cama”... y que cuando dijo, reaccioné mal con mis preguntas ¿qué con cuantas ha estado en la cama? ¿Desde cuándo que me compara? y ¿Por qué hizo un listado?, ¿por qué me lo dice? y sus insinuaciones telefónicas, aunque halagadoras, me devolvían al tema de que el sexo telefónico no es lo mío... así que ni el Che ni el de 18, tuvieron mucha importancia, sacarlos fue simple y olvidaros más aún… 

Así que si, él ha sido el único que no solo robó mi atención, ha sido importante, porque me proyecté con él y lo llegue a querer de verdad, cosa que nadie había logrado, lo que me lleva a que esta parte de la historia es complicada, sobre todo porque en alguna medida me resisto a superarlo o mi sub consiente lo hace irracionalmente... En las noches es más difícil aún, cuando pequeño duerme y todo está en calma y recuerdo la canción de Ana Torroja “A Contratiempo”, explica mejor que yo lo que sucede cuando todo están en silencio por la noche y mis pensamientos inevitablemente se mezclan con los recuerdos, la botella de ron que guardé bajo el lavaplatos para no verla simplemente y otras tantas cosas, como dormir con todas las almohada.

Me duermo con la sensación de que puedes llegar en cualquier momento y quiero despertar para darle un beso y escuchar que me tiene para contar del día, reír y dormir junto a él... aunque la sensación ha ido desapareciendo y comienza a entrar a mi vida el olvido, me pregunto cuanto quiero olvidar y cuanto voy a superar realmente?