jueves, 18 de abril de 2013

Estas en mi vida (P.16)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Quédate conmigo


La noche más romántica que he tenido en mi vida fue una velada a luz de las velas, junto al que era mi pololo y una cena con mis comidas favoritas, pero con Julián una cena romántica implicaba mucha luz, poca comida y música clásica. No me quejo, es interesante estar junto a él, hablar de la vida, que me cuente la historia desde la perspectiva de alguien que tiene un eterno presente. Pero me gustaría más estar a media luz… así que después de hablar por horas sobre el mundo e irnos a dormir al amanecer, decidí prepararle una sorpresa.


La última semana habíamos estado hablando sobre los secretos, que no era tan bueno que supiera y de las cosas que pasan en su mundo, así que decidí que era tiempo de traerlo de regreso a mi mundo. Cuando desperté y pensé en que quería de desayuno en la cama, unos segundo después tenía frente a mí la taza de café cargado con dos de azúcar y mis pasteles favoritos y entonces supe como lo haría para prepararle una sorpresa.


El día caminó lentamente y preferí salir para que no se me notara la ansiedad. Caminé sin destino y encontré tiendas donde compré los regalos para llevar a casa, un vestido nuevo de color azul y un par de objetos de adorno para mi casa. De regreso, tomé un baño de tina con espuma y me relajé pensando en campos de flores y lugares paradisíacos llenos de sol y calor. Al atardecer Julián despertó y yo lo esperaba junto a la puerta del living con mi vestido nuevo, él sonrió soñoliento.


“Debes ir a ponerte algo elegante, esta noche estás cordialmente invitado a una cena en mi honor.”-dije a modo de saludo.


Sonrió ladeando la cabeza y caminó hacia mí, pero lo detuve con un gesto y le hice señas de que se fuera. Regreso unos minutos más tarde, vestido de traje y sonriendo. Yo le tomé la mano y entramos al living, la mesa estaba en el centro de la habitación con un mantel blanco que llegaba al suelo, en el medio había un candelabro de siete velas y bajo este un arreglo de rosas, los puestos estaban frente a frente, la cuchillería completa y las copas de vino tinto, vino blanco y de agua ordenadas, así como una servilleta de género en medio de los cubiertos.


“Veo que has pensado en todo.”

“Esa es la idea.”


Me senté y él me ayudó con la silla, luego se sentó frente a mí sonriendo.


“¿Qué vamos a cenar?”

“Mi comida favorita”- y dicho esto pensé en el plato incluyendo la presentación, frente a cada uno apareció lo que yo estaba pensando.

“No sabía que te gustaba la carne”

“La verdad, no suelo comerla, pero me agrada con este aderezo y las papas duquesa, esta es la receta de mi mamá”- dije probando el primer bocado, no pude evitar saborear la comida, que efectivamente tenía el mismo sabor que yo recordaba.


Julián cortó un trozo de carne y comió algo más, pero como es su costumbre casi nada, así que le tocó esperar a que concluyera mi plato, mientras que comía fui probando el vino que estaba delicioso y en algún momento lo vi llevarse la copa a la boca y me pregunté ¿cómo afectaba el vino a un vampiro?, después de todo los mitos y leyendas de los vampiros resultaban ser algo diferentes a la realidad.


“Cariño, es delicioso- dijo cuándo concluí el plato- ¿qué más has preparado?”- preguntó divertido.

“Veamos, ahora viene el postre, sé que has probado dulces de todo el mundo, y que estos son los más comunes, pero son mis favoritos”- y diciendo esto pensé en los dulces de huevo mol que son casi puro merengue y un poco de mermelada en la base de una hojarasca de masa amarilla, en casa los llamamos tacitas, porque parece una taza invertida.

Julián se echó a reír, y luego tomó un pastel y se lo echó a la boca.


“Siempre me sorprende que tengamos gustos tan similares.”- dijo divertido.

“No sabía que te gustaran estos dulces chilenos.”-respondí sorprendida.

“La primera vez que los comí aún era humano, y fue una de los pocos gustos que tuve en esa vida, este es uno de mis dulces favoritos, deberíamos comer siempre… “


La mirada de Julián se perdió en la oscuridad y pude percibir que pese a su buen humor, le causaba algo tristeza sus recuerdos, mientras que lo miraba volver de su estado de melancolía yo concluía pastel.


“Ahora el café.”- dije pensando en una café cargado con esencia de vainilla, en tazas de porcelana blanca.


Julián se echó a reír porque cuando aparecieron frente a nosotros, las tasas eran completamente blancas. Lo mire y luego recordé los platos de la cocina de su casa, eran de colores o floreados o algún adorno, y caí en cuenta que había sido él quien los había comprado o creado, por lo tanto eran de su gusto. Había otros detalles en los que nunca había reparado hasta ahora, como que casi toda la casa estaba adornada y que debió ser él quien la adorno, que siempre combinaba la ropa, las telas e incluso cuando usaba blue jeans, tenía un estilo único.


La cena concluyó con ambos sentados frente a la chimenea hablando de los días en que ser bohemio era sinónimo de literato en Francia y como Julián había conocido a una gran cantidad de personajes de la historia de modo casual. Se le veía contento, su buen humor lo hacía brillar de alegría, su voz adquiriendo un acento francés y en algún momento incluso pensé que me estaba transportando a los cafés de los que me hablaba. A media noche estaba tan cansada que me quedé dormida sobre sus piernas, pero él no se molestó, ni trató de despertarme, me llevó a la habitación donde me dejó acostada en la cama, después de quitarme los zapatos. 


Esta noche había sido la cena romántica más agradable que había tenido Julián en su vida, se recostó a mi lado y descanso mientras que me acariciaba el pelo. Cuando desperté al día siguiente Julián estaba dormido abrazadome, creo que era la primera vez que despertaba abrazada de él… Mis manos siguieron sus brazos fuertes hasta llegar a su pecho y sentir su corazón, hacía mucho tiempo que no lo sentía latir y me sorprendió.


Cuando logré deslizarme debajo de las sabanas y levantarme, lo escuché murmurar “Quédate conmigo”. Lo mire dormido y no estaba segura de que hubiera hablado, así que fui al baño donde me lavé la cara y los dientes, luego volví a recostarme junto a él, me abrazó a los pocos minutos, su voz sonaba profunda, grave, sensual.


“Quédate conmigo toda la vida”

De acuerdo.


Habla, habla, habla… y no dices nada.

‘Te parece bien?’
No dices nada…
‘Podrías decir algo?’

Me miras. Vale ahora estas reaccionando, pero no dices nada. Sus ojos llenos de emociones, con mezcla de pena y alegría, pero no dices nada. Podría hablar?! Podrías?

‘Mmm…’

Ok, no vas a hablar y ya no sé qué decirte. Te abrazo en un intento por ver más allá de lo ocurrido, que te está pasando, pero nada me prepara para tu abrazo, me aprietas como queriendo retenerme, me abrazas con tanta fuerza que me parece que no es natural, me atraviesas con la mezcla de emociones, alegría contenida, euforia y algo de pena. Pero llegamos al punto en que solo trato de respirar y casi no lo consigo. Me dejas ir y me miras, estoy ahogada pero eso no te detiene, me besas y robas el aire que me rodea en un beso que me parece de otra persona, porque tiene tanta fuerza que creo que es primera vez que estoy contigo y no la décimo mil.

'No sé qué decir…' -susurras cuando dejas de besarme, y luego arremetes con otro beso tan intenso como el primero.

Los minutos corren, no puedo evitar tener rabia porque es hora de irme, hemos estado en silencio, besándonos y amándonos por horas, y aun no logro tener idea de que es lo que has estado pensando.  Pero ya dirás lo que quieres decir.

Me levanto, me siento llena de ti y algo cansada. Te beso antes de partir y me abrazas fuerte por la espalda, parece que me quieres retener a tu lado y quiero quedarme, quiero estar más tiempo… Me visto lentamente en el baño, me miro al espejo, quisiera saber porque estoy tan triste, no puedo evitar una lagrima y cuando salgo, voy con la cabeza gacha, tu me levantas la pera, me miras a los ojos y percibo que tus ojos me atraviesan.

“Te quiero” -dices con voz grave.

Te miro y parpadeo, no puedo creerlo, es primera vez que lo dices y a pesar de que lo siento, cuando lo dices se vuelve real… tan real que me da miedo y sonrió mientras una lagrima rueda mi mejilla, y tus manos la atrapan mientras tomas mi cara para acercarme a ti y besarme otra vez con esa fuerza que has estado ejerciendo desde que hablamos.

“Te quiero- repites y me besas- te quiero,- vuelves a repetir más fuerte. TE QUIERO!- gritas y me haces reír.
“Te quiero”- respondo en un hilo de voz.

Me abrazas, y sonríes, luego tu mirada se desvía al reloj, tengo que irme.

“Parecemos amantes clandestinos… “
Sonríes y me abres la puerta, voy atravesando el umbral cuando me detienes.
“Si estoy de acuerdo.”
Volteo y siento esa mezcla de alegría contenida liberarse, nos vamos a vivir juntos… no puedo creerlo, acabas de aceptar que nos vallamos a vivir juntos… Me detengo solo un segundo más, me parece tan extraño que no dijeras nada y a la vez tan natural, que me limito a asentir con la cabeza. 

miércoles, 17 de abril de 2013

Estas en mi vida (P15)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Conjuros y más.


¿A qué se refería cuándo dijo: ‘nadie nos miraría con cara extraña al día siguiente?’, trataba de encontrarle lógica al asunto, pero no la encontraba. Hace varios días que comencé a notar una serie de detalles que me hacían pensar que había algo que no me estaba diciendo, y que tal vez era bueno que me enterara, como: ¿quién limpiaba la casa? O ¿por qué no era necesario que yo ordenara siempre que dejaba algo en alguna parte?, ¿por qué ese algo aparecía lavado y guardado?


Todos los días había frutas frescas y cosas recién hechas, un día incluso encontré mi café preparado tal como yo lo tomo. Toda la casa estaba siempre limpia y en los días que llevábamos aquí no había visto a Julián tomar ni la escoba, así que era obvio que algo estaba pasando, pero ¿cómo preguntarle?


Esa tarde quería salir a comprar pan y cuando buscaba una llave para salir encontré pan humeante en la cocina. Después pensé en ir por café, pero no tenía claro que café quería y pensaba en eso mientras que ponía en pan en un plato, buscaba la mantequilla y de pronto en la misma mesa donde solo estaba el pan, el plato y el cuchillo apareció un café latte con el logo de la cafetería que estaba pensando. Y no pude evitar gritar…


“¿Qué pasa?” -preguntó Julián que llegó a mi lado en dos segundo a mi lado.

“La… el… café”-dije apuntando a la taza de café.


Miro el café y luego me miro a mí…


“¿Qué pasa? ¿no era el café que querías?”

“Yo… yo…”

“Amor cálmate, respira hondo… vamos dime, ¿qué pasa?”

“Yo no había decidido que café y quería ir a comprarlo y apareció frente a mi… y… yo no salí de casa… y… Esta casa está embrujada”- concluí tajante.


Él se echó a reír, reía con tantas ganas que me hizo sentir ridícula y roja de vergüenza me senté en una silla mientras que él trataba de controlar su risa, para cuando se sentó frente a mí y dice sin siquiera prepárame para lo que venía:


“No es un embrujo, es una hechizo, lo hice yo poco después de que compré la casa, aquí no puede entrar nadie que no sea invitado por mí, aquí no puede haber nada que no me guste y quien sea mi visita por el tiempo que lo sea, se le considera lo que solicita, agua caliente, frutas, pan, café… Así no tengo que estar pendiente de las necesidades que yo no tengo y no necesito por ejemplo limpiar los platos sucios.”


Lo miré a los ojos, buscaba alguna señal de que me estuviera mintiendo, pero tenía lógica lo que decía… Él no tenía la necesidad de comer y yo sí, él no tenía que perder tiempo en limpiar, podíamos hacer lo que quisiéramos… por eso el chofer no había entrado a la casa… Por eso estaba mi café servido cuando pensé ojalá estuviera hecho cuando llegué a la cocina… pero había un cabo suelto, ¿un hechizo era capaz de hacer tantas cosas tan diversas?


“Eso suena un tanto fantástico, un hechizo que cumple con muchas cosas…”

“En realidad no es un hechizo son una combinación, y tiene un orden para cumplirse, por ejemplo si vas a comer, va a esta puesta la mesa, pero si te vas a bañar, va a haber agua caliente y después va a aparecer la mesa puesta, etc.”

“Mmm… suena extraño, además no entiendo cuál sería el orden… El Colegio Hogwarts es una alpargata al lado de tu casa.”

“El orden en que aparecen las cosas es por las necesidades físicas, necesidad biológica, otras necesidades. Y la verdad es que El Colegio Hogwarts no me parece una alpargata, considerando que el cielo estaba hechizado y que habían fantasmas, mi casa es interesante, pero no excepcional.”


Lo miré y no quise decirle que en realidad estaba siendo sarcástica. Pero en fin, la casa tenía un grupo de hechizos que funcionaban para mantener todo en orden y a las visitas atendidas… Eso sí que era genial, ‘Ojala pudiera implementarlo en mi casa’, de pronto me pregunté si dentro del grupo de hechizos había uno que evitaba que de la calle nos escucharan... ¿Y si era el hechizo lo que hacía que Julián se sintiera tan a gusto?… ¿o si el hechizo tenía alguna contra indicación? ¿Y si su casa estaba hechizada habrían otros lugares con hechizos similares?


“¿Por qué no me habías dicho que hacías magia?”

“Supuse que ya lo sabías… después de todo, la única razón por la que yo existo es por esa magia.”

“No lo había asociado en realidad…”- respondí pensando que habían muchas cosas que quería saber…

“¿Qué quieres saber primero?”


Esa era una buena pregunta… ¡Todo!... pero, ¿Todo de qué?… ¿Hasta dónde era bueno que me enterara de lo que él podía hacer?, ¿Habría algo que me diera miedo?... En realidad ¿quería saber?... me quedé en blanco y él esperó a que le dijera algo…


“¿A qué te referías con que no habría nadie que te mirara raro al día siguiente?”

“Hay cosas que no sabes y es mejor que permanezcan en el olvido.”

“No, tu preguntaste que quería saber y eso es lo que realmente quiero saber, ¿quien te mira raro al día siguiente?”

“A mí me vigilan, en realidad a nosotros nos han vigilado desde que te salvé la vida, a través de las enfermeras, tus vecinos y algunas personas anónimas que se nos cruzan en la calle, también nos vigilan otros vampiros, ellos están atentos de que no te vuelva vampiro sin autorización… Hay ocasiones en que más que vigilar se dedican a observarnos y me incomoda, porque podemos estar haciendo el amor y ellos mirando a distancia y al día siguiente se acercan y me preguntan porque hice tal, o que sentiste o porque estamos juntos, hay muchos vampiros que su único interés en la vida humana es la sangre, hay quienes creen en el amor, y hay quienes creen que los humanos están condenados a desaparecen y están simplemente esperando que eso ocurra… Son ellos los que más les descoloca saber que te amo, o vernos felices… Son ellos el motivo porque él tome la decisión de que si querías tener un hijo debías ser miembro honorario y debías tener la capacidad por lo menos de defenderte de nosotros…  Mi mundo lleva buena cuenta de nosotros, de lo que hemos logrado como pareja y de las cosas que hemos vivido, en mi mundo somos una suerte de leyenda o mito urbano, algo que pese a ser creíble nadie cree realmente y aquí en casa…Bueno aquí en casa estoy más tranquilo, los vigilante no tienen acceso, pueden vernos en las calles y se limitan a la distancia, pueden vernos a lo lejos, pero no mientras estemos en casa. En la comunidad de Chile se estaba escribiendo la primera historia en siglos de una vampiro y una mujer, ahora en España es diferente aquí han habido casos anteriores, aunque son de antaño, los residentes los recuerdan y no les parece tan extraordinario.”


¿Nos vigilan?… 

¡Nos vigilan…!

¡¿Nos vigilan…?! 

No puedo creerlo… ¡¿Nos vigilan?! 

¿Qué clase de persona me creen?... 

¿Quién les dio permiso para vigilarnos?... 

¿Y porque nos observan cuando hacemos el amor?... 

Yo …


Miré el suelo, él me besó la frente y me abrazó, no quería hablar, él no intentó que hablara, no quise decirle que estaba molesta, ya lo sabía… Era obvio porque estaba más relajado aquí, era obvio porque quería que nos viniéramos a España, nada de lo que había imaginado era accidental. Una extraña sensación me recorrió el cuerpo, entre náusea y asco. De pronto sólo quería estar sola y bajando los brazos, me alejé de él, definitivamente había cosas que Julián me debía hablar, pero ahora no era el momento para hablarlas, me sentía físicamente mal y eso no era bueno. Cuando entre al cuarto me fui a la ventana y abrí las cortinas instintivamente mire el cielo, el atardecer era bellísimo, a lo lejos el sol rayaba con colores rojizos y por primera vez no miraba el atardecer, miraba a mi alrededor, quería saber quién me podía estar vigilando.


lunes, 15 de abril de 2013

Estas en mi vida (P14)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Su casa

España.

Estaba algo más repuesta del viaje, lamento no tener la energía de los 15 años para viajar al otro lado del mundo y estar como lechuga con 10 horas de sueño, pero me levanté y traté de verle el lado bueno al cansancio.


Julián dormía profundamente a mi lado, la habitación estaba en penumbras y cuando salí al pasillo todo estaba en penumbras, toque el interruptor de la luz y me quedé sin aliento… la decoración era simplemente algo que no esperaba, los muebles y las paredes, los cuadros de dos o tres metros de alto… estaba en otro mundo, ahora entendía porque cuando le propuse viajar, Julián dijo inmediatamente “Vamos a España”.


Recorrí la casa mirando cada rincón con asombro, la casa que era de varios pisos parecía suspendida en el tiempo, los objetos más modernos podrían haber sido comprados ayer y los más antiguos hace dos o tres siglos. La cocina tenía de todo, independiente de que todo parecía nuevo y que muy probablemente yo sería la primera persona que ocupaba la tostadora o la cuchillería.


Me serví un café, de pronto noté que en la mesa habían frutas, como en mi casa, que en el refrigerador había queso, mantequilla y mermelada, como en mi casa y de pronto caí en cuenta que este era otro más de los detalles de Julián, había querido recibirme en su casa dejando comida, de la misma que yo suelo tener en casa.


Preparé un jugo de naranja y me fui a caminar por la casa con el vaso en la mano, al llegar al living vi un espejo enorme, parecía un portal a otro mundo, y mire mi figura esbelta, mi cabello brillante y mis ojos ligeramente anaranjados… Cuando terminé el juego dejé el vaso en una mesa, volví a la habitación y besé a Julián.


“Gracias.”


Sonrió a medias, aún muy dormido.


“Voy a salir a pasear por la ciudad, ¿tienes algún reparo en eso?”


El gemido no era ni sí, ni no. Le hice cariño en el pelo, y luego volvió a decir algo como ‘Quiero acompañarte’ pero me pareció poco probable. Julián apuntó a un reloj y balbuceo, ‘En una hora’.


En una hora, comenzaría el atardecer y él volvería a tener energía de sobra para hacer todo lo que yo deseara. Así que fui a buscar el cuarto de baño, que en este caso era un cuarto de cerca de tres metros por tres metros, con tina de patas de león, con cañerías de cobre a la vista y una serie de artilugios que no supe si eran adornos o cumplían alguna función importante en el tema de la distribución del agua.


Las toallas estaban en una repisa y después de dar el agua me bañe con calma, lavé mi pelo, use un jabón con olor a miel y canela que me pareció de otra época y finalmente salí del agua sintiéndome no solo en otra latitud, sino que en otro tiempo.


De pronto estaba sola y de pronto él tenía mi peine en sus manos y cepillaba mi pelo, lo sentí tocar mi espalda húmeda con sus manos solo un poco más frías que las mías y me pregunté cuando me acostumbraría a él, cinco años y aún me provoca su contacto la misma sensación de deseo que la primera vez.


Julián me sonrió, había leído mis pensamientos y yo estaba haciendo exactamente lo que él quería, se agacho lentamente y me besó, me miró a los ojos mientras lo hacía como provocándome, desafiando a que hiciera algo, así que tomando impulso me aleje hacia atrás, sentada en el aire, me reí de él. Trato de atraparme pero un segundo antes de que llegara a mí, yo me alejaba, subía o bajaba, el poder volar a voluntad y desplazarme en el espacio sin necesidad de cumplir con las leyes de la gravedad era algo que me gustaba y poder esquivarlo, sólo por juego, era algo que me hacía sentir en igual ventaja.


“Vamos, deja que te atrape”

“Nop… jajaja”- dije mirándolo con deseo.


Jugamos así por un buen rato, hasta que lo dejé atraparme y cuando lo hizo valió la pena. Sus manos se desplazaban con intensidad por mi piel, sus besos eran cada vez más intensos y sentía como su pasión comenzaba a intensificar todo, ya no era la única con deseo, ahora él me deseaba con la misma intensidad.


La unión fue diferente, sus ojos estaban de color verde y su expresión se suavizaba con cada movimiento, parecía más libre y más intenso que en Valparaíso, sus gemidos era más fuertes y por primera vez desde que nos unimos, escuche de sus labios un grito de placer, yo me dejé llevar por todo, no contuve el aliento, ni trate de aguantar mis emociones, seguí sus pasos hasta el último instante en que sin siquiera ponernos de acuerdo, ambos acabamos.


Más tarde me confesaría, que en realidad lo que más lo tranquilizaba, era que no había nadie alrededor, así que podríamos gritar, volar y sentir cualquier cosa, nadie nos vendría a pedir explicaciones o nos miraría raro al día siguiente… No pude evitar preguntarme si la vecina alguna vez había hecho eso, ya saben las casa en mi barrio son cercanas, viejas y no tengo claro si estamos realmente aislados de los vecinos.


Después de vestirnos y salir a pasear por la ciudad descubrí que me gustaba esta faceta relajada de Julián, se sentía en su salsa, estaba tranquilo, incluso sus pasos eran los de alguien con más confianza en sí mismo, así que me dejé llevar por su entusiasmo, recorrimos una gran cantidad de calles y vimos una gran cantidad de gente, la vida nocturna de la ciudad era fascinante. Este era efectivamente un buen lugar para descansar de los problemas de casa.


viernes, 12 de abril de 2013

Estas en mi vida (P13)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Viajar

Europa.

El viaje fue agotador, creo que aunque viajará todos los días a distintos lados nunca podría acostumbrar a un viaje de 12 horas, no tengo idea de que hora es, estuve casi cuatro horas haciendo la cola de pie en policía internacional, sólo para poder ingresar al país y aún faltaba cerca de una hora para encontrarme con Julián, me dolían las piernas, estaba cansada y habría dado todo por conocer el lugar y no sentir que en algún minuto algo malo podría pasar. Salí del aeropuerto, después de una par de vueltas equivocadas y me fui a buscar un taxi, cuando vi un letrero con mi nombre, el hombre que lo sostenía, vestía traje y gorra.


“Hola, buenas tardes.”


El hombre me mira, luego mira una foto y luego me sonríe, abre la puerta sin decir nada y después de dejar las maletas en el auto, se sienta en el asiento del conductor y partimos.


“Disculpe… Señor, disculpe, ¿quien lo ha enviado por mí?”

“El Señor Julián”- responde el hombre de voz grave.


Llegamos a un barrio que no conocía, con arquitectura que se veía clásicas. El auto entró por una calle, por la que sólo cabía el auto, los muros de los edificios eran altos, las ventanas eran grandes y tenían fierro en las ventanas, el auto se detuvo cuando estuvimos en la puerta de un edificio en medio de la calle, allí el chofer saco las maletas y las dejó junto a la puerta, luego tomó un manojo de llaves y me lo pasó. Yo lo miré sin saber qué hacer.


“Estas son las llaves de su casa -dijo apuntando al manojo- esta es la llave de esta puerta- mostró una llave con doble marca.”

“Puede abrirme la puerta por favor.”


El chofer tomó las llaves y haciendo un movimiento ligero, abrió la puerta, luego retrocedió.


“Yo la dejo aquí señora.”

“Gracias.”


Tomé una a una las maletas y las fui entrando a la casa, la calle estaba a oscuras, por los edificios que había alrededor, demasiado altos para el ancho de la calle. De pronto la mano de Julián tomó la mía y no pude evitar el sobre salto.


“¿Te gusta mi casa?” -preguntó divertido por el susto.

“Claro… Pero no es muy temprano para que estés despierto?”

“Esta casa tiene sus secretos.”


Julián me llevó por las habitaciones, todas estaban en penumbras, casi no entraba el sol en ellas y él se movía por todos lados libremente, algunas habitaciones estaban iluminadas por lámparas o candelabros y me sorprendió la colección de muebles antiguos y los cuadros en las paredes, casi parecía un museo, por descontado Julián escucho mis pensamientos y comenzó a contarme los detalles de su casa, la había comprado poco después de que se hubiera construido el edificio hace cerca de cien años, su cuarto bien raíz real, o legal. La decoración inicial la había traído de Francia y no había implementado grandes cambios porque le gustaba el aspecto de atemporalidad que le daba estar en sus espacios. Julián tenía tanto que contarme que no paró de hablar en horas y cuando me vio haciendo esfuerzos por permanecer despierta, me llevó a la habitación.


No podía creerlo… Simplemente era una habitación sacada de una historia de cuento de hadas… pero los detalles los vine a conocer al día siguiente, porque a pesar de mi impresión sobre el lugar, tenía tanto sueño, que cuando apoyé la cabeza en la almohada, me quedé profundamente dormida.

jueves, 11 de abril de 2013

Estas en mi vida (P12)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

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“¿Te vas de viaje?”

“Si, esta noche salimos rumbo a España”

“Pero hija qué va a pasar con…”

“¿Con qué mamá?... Si yo no trabajo hace dos años, los exámenes me los puedo hacer en cualquier laboratorio con una orden médica y tengo la plata para hacerlo.”

“Pero…”


Mi papá abrazó a mamá, no dijeron nada, yo sonreía y ellos querían creer que esta no era una mala decisión, Julián estaba junto a mí y aunque no dijeran nada, él podía escuchar sus miedo. Viviana tocó el timbre, venía tan linda, su pancita se comenzaba a notar, sus ojos estaban brillantes y se veía radiante.


“Vivi, estás tan linda.” -le digo mientras la abrazo.


Mi hermana me abraza con cariño y me da un beso en la mejilla, sonríe y mira a Julián con un poco de recelo, pero le sonríe a modo de saludo.


“Estaba esperando verte, te acuerdas de las cosas que compramos en Santiago… bueno me parece que ahora tengo todo para mi pequeño, gracias a eso y los regalos que me han hecho mis amigas de la universidad tengo todo listo para cuando nazca el bebé.”

“¿Ya supiste el sexo del bebé?”

“No, el doctor me preguntó si quería saberlo, pero no quiero, quiero que sea una sorpresa.”


Mi hermana me toma la mano y me lleva al living, ambas nos sentamos en el sillón grande, y ella me cuenta de los últimos detalles de su embarazo, luego como que no quiere la cosa, me vuelve a tomar la mano y entonces veo el anillo… un anillo con tres diamantes en línea… no puedo evitar contener la emoción y me largo a llorar.


“Pero no llores, la boda será después de que nazca el bebé, tenemos que ver dónde vamos a vivir, porque la casa de Pablo sólo tiene dos habitaciones y sabes que a él le gusta tener un lugar donde estar que no sea el living… así que debes acompañarme a buscar casa, ¿qué te parece?”

“Vivi…-dije bajando la voz- Hoy por la noche nos vamos de viaje a España con Julián.”


La expresión de mi hermana cambió del cielo a la tierra, parpadeo dos veces y luego me miró fijo, no tenía cara de rabia, ni enojo, ella estaba desconcertada. Miró a Julián quien asintió sin decir nada y luego me miró a mí.


“¿Cuándo pensabas decirme algo?”

“Hoy, por eso te pedí que vinieras esta noche.”

“¿Cuándo lo decidieron?”

“Hace un par de semanas.”

“Y por cuánto tiempo se van”- la voz de Vivi se quebró.

“No tengo claro cuánto tiempo, pero el viaje parte en España, queremos llegar hasta Finlandia y regresar.”

“Pero no vas a ver a mi hijo nacer…”- dijo con un tono controlado que contrastaba con la lágrima que rodó su mejilla y no pude evitar sentir remordimiento.

“Viviana, he pospuesto todos mis planes por culpa del cáncer. He intentado vivir lo mejor posible mi vida con todas sus restricciones y no quiero más, quiero conocer Europa, estar en los países que siempre soñé conocer, ver todo cuanto pueda mientras tenga vida para hacerlo y Julián tenía vacaciones pendientes en el trabajo, así que se pidió dos meses, no es tanto tiempo… Además, no quiero un plan que me haga sentir atrapada en la rutina, quiero recorrer con libertad, así que nos vamos esta noche y regresamos cuando regresemos.”


Vivi secó sus lágrimas, tenía las mejillas encendidas, un poco de vergüenza y un poco de alegría se mezclaban en sus ojos, yo estaba haciendo al fin lo que ella tanto me dijo que hiciera, ‘Ponete en primer lugar’. Julián se nos acercó y se sentó junto a mí, hace rato que no decía nada y creo que porque no estaba cómodo, pero después de escucharme hablar toda la tensión de la casa se calmó, mis padres se sentaron en el sillón frente a nosotros y mi hermana tomó mis manos, mientras que yo por fin me sentía cómoda en casa.


“¿Has visto algún lugar en particular para conocer en España?”- preguntó mi mamá rompiendo el silencio.


El resto de la noche fue agradable, todos conversaron a sus anchas, cuando llegó el novio de mi hermana reímos de buena gana por su cansancio y papá le dio todo tipo de recomendaciones sobre cómo serían las cosas el resto del embarazo, mamá se anduvo enojando, aunque igual admitió que parte de lo que decía mi papá era cierto. A las once de la noche, nos despedimos de la familia y partimos rumbo a Santiago en mi auto. El vuelo era a las 4 de la mañana, Julián viajaría de otro modo, no me dio los detalles, sólo me dijo que llegaríamos al mismo tiempo a Madrid. Queda tiempo para todo, el viaje, que nazca mi sobrino/a y llegar a tiempo para poder decir que cumplí un sueño más, en mi mente las palabras de mi hermana me recordaban que no era egoísta por irme ahora pero eso no evitó que cuando subiera al avión sola tuviera dudas o miedo.

lunes, 8 de abril de 2013

Estas en mi vida (P11)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara

Sin vergüenza

“Hija no condenó que te desaparecieras, condenó que no entiendes que me preocupe por ti, o ¿que crees que había estado haciendo la semana previa a tu desaparición?”

“Mamá… ya te dije que lo siento.”

“Lo siento hija, esa palabra no cambia las cosas, estaba preocupada.”

“Prometo que no va a volver a suceder.”

“Bueno por lo menos eso es algo… ¿Y como está Julián?”


Mi madre dirigía la conversación, que francamente no tenía intención de cambiar, porque estaba molesta y tenía razón. Viviana había salido de comprar con ella y habían hablado de mí, por lo que está a punto de enterarme ambas creían que o Julián me había raptado contra mi voluntad, o me había vuelto loca; porque nunca había desaparecido de este modo.


“Tu hermana está preocupada por ti, tu padre no quería ni que viniera sola, incluso tu cuñado ha estado preguntando por ti.”

“Te lo prometo, no volveré a desaparecer, en serio te entiendo.”

“¿Qué pasó con las clases de pintura, las vas a retomar?”


La conversación continua de un tema a otro y a intervalos tenía que volver a repetirle que no iba a desaparecer, pero era el modo de mi mamá de estar segura de que entendía su preocupación. Cuando se fue, subí a verlo, su sola presencia llenaba mi habitación.


“¿Cómo te fue?”

“Está preocupada.”

“Debiste llamarla cuando te lo dije…” - dijo Julián en tono serio.desafiante.

“No quería hacerlo, además aunque está preocupada ahora está segura de que estamos juntos porque es lo que queremos y eso la tranquiliza, imagínate que creyó que me había raptado…”- reí de buena gana.

“No es gracioso.”  - dijo con una mirada perturbada.

“Claro que lo es, no me habrías podido raptar en pleno día desde la Avenida Perú.”

“Pero ella no sabe eso y si cree que soy capaz de raptarte, ¿qué opinión tiene de mí?”

“No lo sé -respondí seria-. No lo sé, pero ahora sabe que fui yo quien te raptó y que estoy bien, además esta semana de verdad pasó demasiado rápido, te creo que me hubiera pasado un mes. Además si tanto le preocupaba porque no entró con su llave el martes o el miércoles, ¿cuándo estuvo aquí y se llevó su auto?”


Julián me miraba, pero estaba pensando en otra cosa, porque no me veía realmente, él estaba cansado, había pasado casi todo el día despierto y tenía que dormir antes de la puesta de sol o pasaría lo mismo que la noche anterior, estaría tan hambriento que necesitaría más de un litro de sangre para recuperarse y pese a que no me molestaba que de vez en cuando sacara sus dientes para probarme, me parecía algo extraño ser la cena de mi pololo, porque honestamente no es el tipo de relación que quiero tener con él.


Sus besos se volvieron cansados y sus movimientos más difíciles, así que me alejé un poco para darle espacio y se quedó dormido. Yo aproveché de ir por algo de comer, luego a bañarme y por mi computadora cuando vi que tenía por lo menos tres horas de ventana para hacer lo que quisiera. Esta relación es un tanto absorbente pero es así porque yo le he permitido absorber mi tiempo y estoy consciente de eso ahora, así que no me molesta en realidad.


Mientras me miraba en el espejo, mi pelo que definitivamente se me veía mejor que nunca y observaba en el espejo mi figura ahora más esbelta, pensé en salir de viaje, en recorrer el mundo, tengo vida, ‘¿Por qué no aprovecharla mejor?’…Si, nos iremos de viaje, era lo mejor.

Estas en mi vida (P 09 y 10)

Salir del caos, entrar al mundo real... veamos que pasara


Su lado humano

Soy un desastre, no puedo creer lo que hice. Miraba a mí alrededor y no podía creer lo que estaba pasando, acabo de terminar con Julián… Y ni siquiera le dí explicaciones. Soy un desastre y no paro de llorar. 


Viviana ha tratado toda la mañana de consolarme, la enfermera que me controló los signos vitales también trató de motivarme y hasta Cristóbal ha intentado calmarme, pero no paró de llorar. 


¡¿Qué cresta hice?!


Mamá llego al medio día a verme, justo cuando el médico estaba viendo si me daba el alta, tenía mal aspecto lo sé, mis ojos llenos de lágrimas, me sentía todavía con el dolor en las tripas por el que me internaron y el peso de mi cuerpo me parecía demasiado así que no podía pararme sola, en resumen estaba desecha.


“Hija -la voz pausada de mi madre era de cautela- debes decirme ¿qué pasó’”


La miré y me sentí una niña de 6 años, no pude evitar decirle lo que había hecho. Mi madre, que tiene mucha paciencia con las crisis existenciales, sólo escuchaba. Cuando concluí mi relato, deje de llorar. Ella me besó la frente y me ayudó a vestir, me llevó hasta el mesón de enfermeras y pidió hablar con Cristóbal, que me dio el alta. Saliendo de la clínica, me llevaron de regreso a Valparaíso, ni siquiera nos detuvimos por los cepillos de dientes en la casa de Santiago, o la ropa sucia. La verdad tampoco pensé en esas cosas, sólo quería desaparecer, mi mente estaba mezclada la pena, angustia y miedo de que este era un tremendo error, pero algo en mí no me dejaba pensar en nada ni para relajarme.


Mamá me dejó acostada, estábamos en su casa en el que fue mi cuarto y en la que había sido mi cama, me llevo un té con azúcar a eso de las cinco y en la noche me sirvió algo de cenar. Después esperó junto a mi cama a que me durmiera. 


No recordaba que me hubiera tratado así en años, tampoco recuerdo haberme sentido así en años. El vacío que tenía en el pecho se fue haciendo más hondo y finalmente me dormí. Pasarían cinco días, antes de que me volviera a levantar de la cama para algo más que para ir al baño, cinco días en los que me sentí más muerta que viva, más sola que nunca y mi madre no me dejó sola ni un minuto. 


Cuando me levanté el sexto día, lo primero que hice fue tomar una ducha e ir a la cocina, ella estaba preparando mi bandeja, sonrió y dejó las cosas en la mesita de la cocina, se sentó junto a mí y desayunamos juntas. Entonces me habló.


“Hija, debes ser más realista, si tenías dudas con respecto a tu relación y querías un tiempo, lo mejor era haberlo pedido, pero decirle que no lo quieres ver nunca más, sólo porque tienes miedo, eso hija es algo que te hace más daño a ti que a él. Probablemente Julián está retomando su vida y viendo cómo olvidarte, pero tu recién hoy has sido capaz de afrontar lo que hiciste. Además créeme, fuiste cruel sin necesidad de serlo, fuiste dura y después fuiste tú quien se desmoronó… Si no eres capaz de vivir con lo que haces, mi amor… no debes hacerlo, es así de simple.” - las palabras de mi madre eran tranquilas sin ánimo de pelea, con cariño y las escuchaba con tranquilidad.

“Yo sólo quería que me dejara sola… no me di cuenta de lo que le dije, hasta que lo había dicho…”- dije tratando de no romper a llorar.

“Bueno cariño, pero siempre te lo he dicho, es más fácil perdonar un pensamiento, que tratar de retractarse de algo dicho, piensa dos veces las cosas antes de decirlas, por tu propio bien.”


Miré mi pan y comí en silencio, tenía que levantarme y hacer algo, quería pintar, quería moverme, quería salir de este estado, en el que me había inserto por mis propias palabras. Tomé las llaves del auto y salí sin rumbo, estacioné junto a las rocas de la avenida Perú, el mar rompía con violencia, el agua llegaba hasta la calle y el vapor mojaba a quienes caminaban cerca del mar, también a mí.

 

Caminé sola, mirando el horizonte azul y sintiéndome mejor de algún modo, de pronto me pregunté si todavía podía volar y comencé a elevarme, pisé el suelo y sonreí, sí podía hacerlo, todavía podía hacer otras cosas y pensé en Julián, pensé con tanta vehemencia que de pronto tuve la impresión de que sabía dónde estaba, así que regresé al auto, conduje sin pensar y llegue a mi casa, entré corriendo, cerré las cortinas de mi habitación y abrí la puerta del closet, luego busqué hasta que encontré una puerta que daba a un pequeño agujero donde estaba Julián acurrucado.


“¿Julián?”

“Dime”- respondió con voz ronca y grave

“Soy yo…”


Sus ojos eran de un color verde intenso, sus movimientos eran torpes como el de alguien que está dormido, pero sentía que estaba despierto, lo miré cómo me sonreía y luego volver a cerrar los ojos por un tiempo prolongado. Estiró una mano y la acercó a mi rostro, me besó la mejilla y besó mis ojos, puso sus manos en mis hombros, voló hasta ponerse frente a mí y estar fuera de su escondite.


“Sabía que me encontrarías”

“No puedo creer que estés aquí después de lo que te dije… yo...”

“Tu sentías que dejarme y estar con el médico era lo correcto… por alguna razón para ti realmente era lo correcto, pero algo cambió después de que me fui. Pude sentí tu pena, y desesperación, tu rabia… Te busqué en Santiago, vine a tu casa y no te encontré… Estaba realmente preocupado, por un par de días ni siquiera pude sentir tu aroma, era como si estuvieras durmiendo.”

“Puede que sea porque estuve en casa de mis padres, por las últimas dos semanas y sí dormí los primeros dos días completos.”

“¿Cómo estás ahora?”

“No lo sé.”

“¿Por qué me querías ver?”

“Porque…”


Las palabras estaban atrapadas en mi garganta, me sentía absurdamente avergonzada, tenía la idea de que podría decirle que me perdonara y que no me dejara, pero frente a él, después de estas dos semanas en que lo único que yo quería era verlo, sólo me sentía confundida, como cuando le había dicho que terminaba con él para irme con el médico… Y no podía entender qué rayos estaba alterando mi cabeza de este modo. Así que me acerqué y lo abrace, percibí su aroma, su piel fría y no pude evitar poner mi mano en su pecho, apoyar mi oreja y escuchar su pecho que para mi sorpresa le sonaba un débil latido de corazón y en ese instante, mis defensas se derribaron.


“Julián… Yo te amo.”


Su sonrisa, fue acompañada de un beso que comenzó lentamente y acabó en furia, me desprendió de toda prenda de ropa y por primera vez desde que lo conocí tuve la sensación de que él era frágil, de que me estaba mostrando su lado humano, si es que todavía tenía uno, porque esta unión no fue como las otras en busca de placer, él quería tenerme a mí.


Me quedé dormida en mi cama abrazada a Julián, a ratos podía escuchar su corazón latir y cada vez que lo escuchaba me daba la sensación de que él estaba volviendo a la vida conmigo. Esa tarde se volvió noche, se volvió un día y una semana.